lunes, 16 de diciembre de 2013

Tomorrowland

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se preguntan en el diario El País "¿Y ahora qué?". El "qué" se refiere esta vez, por supuesto, a la retirada de Sheldon Adelson de la Comunidad de Madrid, en donde iba a construir una parcela más de sus casinos para Europa. Va a tantear Asía, nos dicen, aunque —como todos sabemos— la tiene ya más que tanteada con sus casinos chinos. La banca siempre gana, aunque para ello se tenga que ir a otro lado. Parece que con la excepción de Alcorcón, que deseaba tener sobre su suelo el megaproyecto del juego, las demás administraciones no estaban dispuestas a acceder a las escandalosas condiciones de este señor, el rey de facto de la Comunidad, que lo del humo en las salas no era más que la punta de sus peticiones.
Más vale salvar la honra que caer en una distorsión del espacio y el tiempo como la que iban a producir esas instalaciones dedicadas al negocio menos limpio de los que están legalizados. La perspectiva de tener ludópatas que fueran a Alcorcón y al Museo del Prado; a Alcorcón y al Museo de Cera, a Alcorcón y al Palacio de Oriente, etc., etc., siempre pasando por Alcorcón a echarse unas manitas, no era la más brillante para una capital europea del calibre de Madrid. Ahora Barcelona queda sola en su carrera por hacerse con ludópatas y tahúres. ¡Suerte!


Me alegra profundamente que no haya salido este Eurovegas que pensaban ponernos aquí. Lo hemos dicho muchas veces: sería acabar de enterrarnos en vida, una larga agonía con la erradicación de un futuro para los del futuro. Ese empleo del que se hablaba era realmente una condena.

En Valencia, como una nueva epifanía, se han estado realizado estos días casting masivos para la aparición en una película de nombre revelador: Tomorrowland. Que la "tierra del mañana" nos acoja como extras es de un simbolismo que abruma y asusta. Que la Ciudad de la Artes y la Ciencias se convierta además en plató de ese mundo ficticio es demasiado para una sensibilidad entrenada en las alegorías baudelerianas, que ven al hombre moviéndose por entre los símbolos del bosque. Entrar en la "tierra del mañana" es como saltar nuestra propia valla melillense, huir del ninot castizo, y entrar en la tierra prometida en alguna campaña electoral de una vida anterior.
La España soñadora ha invertido la dirección de aquella famosa película de Woody Allen: ya no sale la gente de la pantalla para convivir con los seres reales, sino que por el contrario, los seres reales se apuntan y hacen cola para poder meterse en las pantallas y compartir destino comercial con George Clooney y Hugh Laurie, protagonistas del futuro filme. Esto no es escapismo; esto es "la gran evasión".


Las Vegas de Alcorcón —Eurovegas— y los casting valencianos para Tomorrowland no son más que los sueños de una España que se debate entre la realidad del juego y la fantasía cinematográfica, pues ¿qué otra cosa más que una fantasía cara son los palacios de Adelson, verdaderos burdeles genetianos, en los que se cumplen los sueños perversos?
Cuando leemos y nos muestran el entusiasmo de esos aspirantes a pasarse al otro lado, no podemos dejar de emocionarnos con el destino de esta Ciudad emblemática de Artes y Ciencias, ambos campos de capa caída en esta España plana en lo cultural y exportada en lo científico. Pero nos quedan, eso sí, los espacios que como ocurre en este caso han sido seleccionados «[...] por la "imagen futurista" que proyecta el recinto para grabar algunas de las localizaciones» de la Tierra del Mañana.


En Valencia están muy contentos con el provecho que le sacan a un escenario tan bello y futurista:

El complejo ha recordado que la imagen futurista que proyecta ya sirvió "de inspiración" para la serie 'V', donde los edificios representaban naves espaciales y también ha sido localización para números musicales de películas 'Bollywood'
'Tomorrowland' cuenta la historia de un adolescente inteligente y optimista lleno de curiosidad científica y un antiguo niño prodigio inventor hastiado por las desilusiones que se embarcan en una "peligrosa" misión para desenterrar los secretos de un enigmático lugar localizado en algún lugar del tiempo y el espacio conocido en la memoria colectiva con ese nombre.*


Me emociona y enorgullece servir de inspiración a alguien. Entre "V" —¡cuánto lagarto!— y "Bollywood"... Lo siento, pero todo me resulta demasiado alegórico, digno de leerse entre líneas; me produce incontinencia semiótica. Pienso que ese "adolescente inteligente y optimista" y ese otro "niño prodigio inventor", hastiados y desilusionados, son nuestras próximas generaciones frustradas y expulsadas de este extraño país innombrable y fagocitero.

¿Se embarcarán todos al espacio tras la decepción de "Eurovegas", tras el fiasco reiterado del imposible olimpismo madrileño? ¿Cuáles son los caminos que se nos abren hacia la "tierra del mañana"? ¿"Y ahora qué?", se seguirán preguntado los de El País
"Se buscan trescientos figurantes para hacer de extras", nos explica en maravillosa redundancia inútil el artículo de EuropaPress, anticipando que nuestro estado inicial es el mismo que el final y viceversa, que ya no sabemos si somos sombras o sombras de sombras. Felicidades a esos "trescientos" espartanos. ¡Enorme suerte la suya poder ver tan de cerca el mañana!
Ahora, huérfanos del juego y del juego olímpico ¿qué nos espera en la "tierra del mañana"? Pondremos un San Cristóbal en el salpicadero de la nave espacial, aunque sea de cartón piedra.


* "Centenares de personas en el casting de 'Tomorrowland' en Valencia" Europa Press 11/12/2013 http://www.europapress.es/cultura/cine-00128/noticia-centenares-personas-casting-tomorrowland-valencia-20131211123846.html





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