martes, 29 de octubre de 2013

Defina "enemigo" (Let's do it, let's fall in love)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El debate sobre la seguridad y las escuchas está empezando a resultar pintoresco. Creo que es la palabra que mejor le cuadra a las actitudes mantenidas desde los Estados Unidos. La explicaciones —no sé si pueden ser llamadas así— dadas por el presidente Obama o los portavoces son realmente insólitas como razonamientos sobre algo muy claro. Yo entiendo el papel de la Diplomacia, pero también entiendo que la primera norma del comportamiento diplomático es no considerar idiota al que se debe desagraviar. Si me dan a elegir entre que me espíen y que me llamen idiota, me quedo con lo primero, ya que al menos presupone que tengo algo valioso para los demás.
Los norteamericanos marean la perdiz empeñados en que su seguridad —que es importante— es el elemento que justifica sus acciones. Pero establecen vínculos más que discutibles sobre su seguridad al unirla con hechos que son difíciles entender sin más. Señala The New York Times:

The Obama administration’s response has been that the United States seeks to gather foreign intelligence as other nations do. That is not in dispute, and no doubt much of the public indignation by France and other governments is largely rhetorical. Le Monde reported in July that the French intelligence agency has its own extensive electronic surveillance operation. Nor is there much dispute that intelligence is necessary to protect citizens against terrorists and other enemies.*


Lo irritante es, sobre todo, el "esto no se discute". Pues yo creo que es especialmente "eso" lo que se discute. También es más que discutible el hecho de que se atribuya el carácter de "retórico" a la queja de los franceses por porque tengan también su programa de Inteligencia. Es como la cadena alimentaria, pero en espionaje, en donde USA sería el superpredador al que no hay quien le tosa. Finalmente volvemos al que "nadie discute" que sea necesaria la Inteligencia para proteger a los ciudadanos de "terroristas y otros enemigos".

Esto nos lleva a la interesante cuestión semántica de "qué es un enemigo". ¿Es Angela Merkel un "enemigo"? ¿Tememos, por ejemplo, que sea una agente dormida de la Alemania del Este, que una vez desaparecidos el muro y la RDA decidió tirar pa'lante y llegó a Canciller? ¿Existe el temor de que el mexicano Calderón —es otro ejemplo— sea un "narco" que controle las fronteras con los USA? ¿Es Dilma Rousseff miembro de otra célula revolucionaria, dado que militó en organizaciones terroristas en su juventud, por lo que fue encarcelada y torturada? ¿Son todos ellos "enemigos"?
No estamos hablando de que los Estados Unidos estén vigilando como el que mira el horizonte con prismáticos desde una torreta. Hablamos, por el contrario, del espionaje intencionado de los jefes de Estado. ¿Admitirían los Estados Unidos sin más —puesto que todo el mundo lo hace— que su Comandante en Jefe fuera espiado y aparecieran micrófonos colocados debajo de los ceniceros en el despacho oval? ¿Es Obama el "enemigo" de todos porque todos son espiados por él?

Independientemente de la tecnología utilizada, les sentaría fatal y dudo mucho que aceptaran las excusas, si pueden llamarse así, que han estado dando ellos mismos: que es por nuestra seguridad. Es curioso que después de los últimos incidentes, la prensa norteamericana hable de estos nuevos escándalos como una cuestión de liderazgo y, especialmente, de liderazgo moral. Debo confesar que me pierdo en ese razonamiento porque no entiendo muy bien qué diantres tiene que ver la "moral" con ninguna de las dos cosas, ni con el espionaje ni con el liderazgo. La excusa de que los Estados Unidos protegen a sus aliados ¿implica considerarlos "enemigos" y protegerlos de ellos mismos?
Pero a lo mejor tienen que ver algo más con la cuestión merecedora del Premio Nobel de Economía a tres norteamericanos que ha trabajado de forma diferente sobre la idea de los "mercados eficientes", como veíamos ayer mismo aquí, y tiene algo que ver con la "información privilegiada" y con los intentos de reflotar la economía norteamericana. The New York Times señala en el mismo artículo:

Since June, even senior officials in the German government have voiced more caution about cooperating with the United States, and wondered in private about the extent to which any information gleaned was shared with, for example, business rivals of German companies.*


Esto es más sensato (y mucho más escandaloso) que considerar "enemigos" a los presidentes de los países aliados, en donde "aliados" —para Estados Unidos— significa competidores comerciales. Desde su planteamiento, Estados Unidos no tiene amigos: tiene enemigos a los que quiere bombardear y aliados con los que compite y trata de quedarse con sus mercados para hacer crecer el suyo.

La tentación tecnológica, que es la de usar sus posibilidades al máximo, tendría que verse contrarrestada por ese "liderazgo moral" del que hablan, es decir, liderar por sus cualidades morales y no por una posición de predominio en las empresas tecnológicas por las que pasan las telecomunicaciones mundiales. Esto sería entonces y con claridad uso de "información privilegiada". Las denuncias contra China por intentar colarse con sus hackers en las empresas de medio mundo quedarían en papel mojado; sería otra forma de manifestar este uso desprejuiciado de la tecnología para obtener beneficios económico-patrióticos, conocer las estrategias que seguirán los demás, robarles sus secretos. ¿Por qué no? Las acusaciones de que la empresa Huawei espiaba para el gobierno chino se pueden invertir en cualquier momento y que sea el gobierno el que espíe para Huawei. El espionaje pasa a ser reversible —hoy por ti, mañana por mí— y desgravable.
Las presiones a las empresas que llevan las redes sociales, etc., por las que pasa gran parte del tráfico mundial de informaciones, sería una muestra de este espionaje comercial e industrial, en los dos sentidos de la palabra (a la industria y masivo), pero también nos deja al descubierto y en evidencia el espionaje personalizado a los líderes que no tiene excusa aunque sí muchos intentos. 


Esto, por más que lo pueda parecer, no es una "teoría de la conspiración", sino la vida cotidiana de las empresas y de los países que han decido comportarse como si lo fueran, que cada vez son más.
A mí esta situación me recuerda aquella canción de Cole Porter —Let's do it. Let's fall in love—, su primer éxito, en la que el argumento para enamorarse es que todos lo hacen. Más que una Teoría de la conspiración sería una Teoría de la Contaminación o del contagio. ¡Hagámoslo! ¡Espiémonos todos!

In Spain, the best upper sets do it
Lithuanians and Letts do it
Let's do it, let's fall in love

The Dutch in old Amsterdam do it
Not to mention the Finns
Folks in Siam do it - think of Siamese twins

Some Argentines, without means, do it
People say in Boston even beans do it
Let's do it, let's fall in love





* "Anger Growing Among Allies on U.S. Spying" The New York Times 24/10/2013 http://www.nytimes.com/2013/10/24/world/europe/united-states-disputes-reports-of-wiretapping-in-Europe.html?pagewanted=2&src=recg






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