domingo, 29 de septiembre de 2013

La conversación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País especula hoy sobre la posibilidad de que la llamada entre Barack Obama y Hasan Rohani, calificada como histórica, fuera una alternativa asumible por ambos bandos frente a un encuentro personal. El encuentro habría sido excesivo para unos y otros, norteamericanos e iraníes después de tantos años de relaciones congeladas. Prefirieron el cambio suave al brusco deshielo que pudiera tener consecuencias imprevistas. Es tanto lo que se juegan ambos con ese paso que es mejor tratar de controlar las consecuencias. Con John McCain maldiciendo a Putin todavía a través de cartas en los medios rusos, era mejor cogerle por sorpresa con Hasan Rohani.
El diario recoge las palabras del mandatario iraní a su llegada a Teherán:

“Íbamos hacia el aeropuerto cuando me informaron de que la Casa Blanca había llamado a nuestro embajador en Naciones Unidas diciendo que Obama me quería hablar durante unos minutos y acepté”, relató con naturalidad Rohaní a los periodistas, según recoge la agencia IRNA. El presidente iraní desmintió sin embargo que fuera él quien se hubiera negado a reunirse con Obama como han afirmado algunos medios occidentales, y lo atribuyó a falta de tiempo para coordinarlo.*


Los efectos de esta oleada de cambios en las relaciones, de reconfiguración de agentes y funciones, no se harán esperar. Mediante su ofrecimiento a controlar junto a Rusia el desarme de Siria, Rohani ha conseguido incorporar a Irán al proceso de los cambios. De ser un país aislado ha pasado a ser un país supervisor cumpliendo una tarea en favor la comunidad internacional, que es quien ha aprobado el proceso en el Consejo de Seguridad. Las diferencias son abismales. Irán se coló por la brecha rusa. 

Los más preocupados por este proceso abierto, por esta reconfiguración de las relaciones, son todos aquellos que viven de las posiciones contrarias, los que venden seguridad en la inestabilidad. Se encuentran en todos los frentes: Estados Unidos, Israel e Irán. Son los adversarios de Obama y Hasan Rohani en su propios terrenos —Irán ha recibido con división la llamada telefónica, del júbilo a la traición— y los intereses de Israel, que es el eje sobre el que gira toda la política de la zona —y de gran parte del mundo— en un extraño mapa cuyo centro es Tel-Aviv.
El diario El Mundo, por su parte, nos da cuenta de ese movimiento esperable y esperado de Israel:

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, partió esta madrugada a Estados Unidos con un objetivo claro y difícil: convencer a la fiel pareja de Israel que el affaire que inicia ahora con Irán se basa en un "engaño" producto de la brillante campaña de relaciones públicas del presidente iraní, Hassan Rohani. Según Israel, sus gestos conciliadores en Nueva York son sólo tácticos destinados a levantar las sanciones económicas y avanzar en el programa nuclear.
Netanyahu -que ordenó a sus ministros no hacer comentarios sobre la histórica conversación entre Obama y Rohani- se reunirá el lunes con el presidente norteamericano y al día siguiente intervendrá ante la Asamblea de la ONU.
"Representaré a los ciudadanos israelíes, nuestros derechos como pueblo y determinación para defendernos y nuestra esperanza para la paz. Diré la verdad frente a las dulces palabras y la ofensiva de sonrisas (Rohani). Uno debe mostrar hechos y exponer la verdad. Decir la verdad hoy es vital para la seguridad y paz en el mundo y por supuesto es vital para la seguridad de Israel", ha declarado antes de subir al avión.**


El viaje de Netanyahu es la contraofensiva lógica del que se siente desplazado y amenazado por los cambios. Los mayores opositores al proceso son Israel y sus apoyos repartidos en los Estados Unidos y demás lugares en los que tiene influencia. También Israel se ha visto sorprendido por el rápido giro de los acontecimientos. La velocidad del cambio y su extensión colateral a otros asuntos nos muestra la complejidad del escenario internacional, cómo cualquier situación es el resultado de las relaciones entre los agentes, que moviendo una de las fichas se modifica todo el juego.
Mientras Rohani llega a Teherán y es recibido como un héroe por una parte importante de la población —por eso le eligieron, por ser el "moderado" en la limitada oferta electoral iraní—, Netanyahu vuela a hacer ver a sus aliados la "trampa" hacia la que le están metiendo, ante el temor que sea Israel quien se vea debilitado por la relajación del conflicto. Esa "ofensiva de las sonrisas", tal como la ha calificado Netanyahu, en irónica expresión, tendrá sus efectos negativos para Israel.


La cuestión está ahora si en Israel se puede producir un movimiento social en un sentido de apertura de relaciones o, por el contrario, Netanyahu y los suyos logran generar un movimiento de "pánico" que abogue por una radicalización de sus relaciones con el entorno. El primer ministro israelí puede mover piezas limitadas frente a Estados Unidos, "intentar convencer", pero puede realizar movimientos más radicales en aquella parte del tablero que sí controla realmente. Esa zona del tablero se vuelve especialmente sensible porque es el lugar que puede condicionar la velocidad de los cambios o paralizarlos. Un acción terrorista importante contra Israel en estos momentos obligaría a Barack Obama a frenar los impulsos del cambio, pues se mostraría que rebajan el nivel de seguridad de la zona. Obama vería aumentar las presiones sobre su política por parte de los opositores internos, que le acusarían de debilidad y traición al amigo israelí.


Es pronto para ver el alcance de la llamada entre Obama y Rohani. Algunos de sus efectos ya los estamos viendo, pero falta por comprobar cómo se reorganizan los opositores en cada terreno, ver hasta qué punto están dispuestos a resistir o incluso boicotear el deshielo de las relaciones.
The New York Times nos cuenta hoy el ambiente de hartazgo de la guerra en Damasco, entre una población que, tras dos años de muerte y sufrimientos desea ver una salida por encima de otras circunstancias:

Dark as it is, that foreboding has led to a convergence of sorts, a desire by many on both sides of the conflict to bring an end to the killing and destruction even if it means compromise.
“There is no more pro and anti,” said a janitor who opposed the uprising, but like many here in the capital has relatives and co-workers who supported it. “We all want security.”
Some here wonder if that increasingly popular, though by no means universal, view could be the basis of peace talks that world leaders are seeking to arrange half a world away. Others warn that moderate sentiments on both sides may have little bearing on the combat, which is driven by government hard-liners, rebel extremists and anger over the deaths of more than 100,000 people.***

Entre el deseo de paz y los recelos por los caminos, cada vez se irán abriendo mayores expectativas para este proceso sin salida, tablas macabras de una guerra civil, donde ninguno gana pero todos pierden.
Los próximos meses son decisivos porque nos permitirán ver la estabilidad mayor menor de un proceso, su solución momentánea, una simple e inestable tregua, o por el contrario, las posibilidad de algo duradero con lo que afrontar las angustias de la reconstrucción de un país destrozado en lo material y en lo moral, que deberá examinar su propios crímenes, denunciados por los observadores internacionales, entre ambos bandos. Tendrán un chivo expiatorio: los yihadistas llegados de fuera. A ellos se les responsabilizará —ya se hace— de los crímenes propios y ajenos. Es la forma que tienen los pueblos de purgar sus culpas cuando el tiempo levanta el velo de la ira y el paisaje de la destrucción causada se revela en toda su crudeza.
La situación es inestable y diversos factores podrían desestabilizarlo —un ataque terrorista importante contra Israel; la reaparición de armas químicas...— en frentes distintos y con interes convergentes. Pero las piezas, hasta el momento, se van ensartando en una línea que merece la pena intentar.
La breve conversación telefónica —con las disculpas de Obama por el "tráfico horrible" de Nueva York incluidas— ya es un reglón en la Historia. También en ella existen "atascos" horribles a los que hay que buscar trayectos alternativos si se quiere llegar a algún sitio. 




* "Rohaní, recibido entre aplausos y protestas tras su charla con Obama" El País 28/09/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/09/28/actualidad/1380370675_411194.html
** "Netanyahu viaja a EEUU para 'decir la verdad' sobre el mensaje del presidente iraní" El Mundo 29/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/29/internacional/1380438771.html

*** "A Surface Calm, Punctured by Artillery and Weary Arguments" The New York Times 28/09/2013 http://www.nytimes.com/2013/09/29/world/middleeast/syria-updates.html?hp&_r=0





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