martes, 2 de julio de 2013

Límite egipcio: 48 horas (otro thriller absurdo)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El aviso del Ejército a Mohamed Morsi, dándole 48 horas para llegar a una "solución" y atender las "reclamaciones del pueblo", reintroduce el caso egipcio en la excepcionalidad de la que nunca parece alejarse. Los egipcios están acostumbrados a lo excepcional y quizá muchos aspiren ya a la normalidad de los procesos, que suele ser más sencilla, pero casi nunca es así. Egipto es la negación de la "Navaja de Ockham".
Hubiera sido sencillo que Hosni Mubarak hubiera "caído" realmente; sencillo también que el Ejército hubiera apoyado claramente las reivindicaciones del pueblo, que hubiera guiado la transición el tiempo suficiente como para que se reorganizara la sociedad civil, totalmente desvertebrada, con la excepción de los islamistas; también lo hubiera sido que la oposición hubiera llegado a acuerdos para diseñar un proceso plural de avance; hubiera sido posible que los Hermanos se hubieran dado cuenta que el pueblo hizo la Revolución para tener más libertades y progreso y no menos, que muchos les votaron por no votar la continuidad del Régimen militar a pesar de no estar de acuerdo con ellos y su proyecto (que era "gobernar para todos", por cierto). Todo ello, como digo, eran posibilidades que estaban allí, al alcance de la mano histórica. Pero era demasiado sencillo, poco egipcio.


Egipto se ha pasado un año pidiendo que se fueran los militares y otro que se vayan los islamistas. La Hermandad jugó con fuego y con fuego han terminado con sus sedes en un arrebato de ira popular. Ahora los militares están otra vez en el centro de la vida pública, como lo han estado en los últimos sesenta años. Los militares niegan que su declaración sea un "golpe de estado", como los islamistas niegan que su gobierno sea autoritario: por coquetería.

La Hermandad, en este año perdido para el pueblo egipcio, ha demostrado lo anacrónico de su mensaje en una sociedad a la que ha divido y que quiere salir de sus problemas históricos para adentrarse en un futuro distinto. Han debido olvidar que los primeros que abandonaron la Hermandad fueron sus propios jóvenes, que fueron incapaces de identificarse con los "mayores", otra generación con objetivos distintos. Ya era un aviso, un mensaje de la incapacidad dialogante de los islamistas.
Si Mohamed Morsi hubiera hecho en los Estados Unidos una décima parte de lo que han hecho en Egipto, la Asociación de Nacional del Rifle habría triplicado sus afiliados y Texas se habría separado ya de la Unión. El principio geoestratégico de selección de aliados tiene el peligro de tener que apoyar al que más te promete y no al que mejor cumple; disocia tus intereses de los de los demás, los afectados, que han de pagar con creces por ser apoyados. El prestigio de Obama en Oriente Medio ha sufrido una gran merma con sus rápidos avales a los que seguían políticas regresivas con sus pueblos. Ha habido demasiado deseo de que todo se estabilizara rápidamente sin tener en cuenta los efectos negativos. Una vez más, miopía.


El que mejor entendió en Estados Unidos la figura de Morsi y sus consecuencias fue el humorista Jon Stewart —"I don't get that man", señaló— haciendo la prueba del algodón comparativo y mostrando que por las mismas cosas que él le decía a Obama, en Egipto te llevaban a los tribunales con amenaza de cárcel. ¿Qué clase de democracia es esa?
Se trataba entonces, en abril pasado* —y no fue la única—, de la "parodia del sombrero pakistaní" que el humorista Bassem Youssef había realizado ironizando sobre Morsi. Stewart le tuvo que recordar a Morsi que "era el Presidente de Egipto", un gran país en la Historia, que "su pueblo inventó la civilización" y, especialmente, que gracias a que Bassem Youssef y a otros periodistas como él que habían ido a la plaza de Tahrir—a los que ahora quería encarcelar—, él era presidente. Jon Stewart y sus espectadores lo entendieron rápidamente. 


Pero no todos lo han hecho. The New York Times señala:

President Obama called Mr. Morsi late Monday night, Mr. Morsi’s aides said. They described Mr. Obama’s message as a confirmation that the White House was continuing to deal with Mr. Morsi as Egypt’s elected president and to support the country’s transition to civilian democracy.
Obama administration officials could not immediately be reached for comment about the call. Earlier Monday in Tanzania, Mr. Obama expressed concern about the protests in Egypt but said the situation was different from the earlier protests that had prompted the United States to call for the departure of Mr. Mubarak. “When I took a position that it was time for Egypt to transition, it was based on the fact that Egypt had not had democratic government for decades, if ever,” he said.
Now that Egypt has such a government, he said, “there’s more work to be done to create the condition where everybody believes their voices are heard.” He urged both sides to refrain from violence, and specifically mentioned reports of assaults on women in Egypt, saying that “assaulting women does not qualify as peaceful protests.”**


Tremendo error. Pero "tener un gobierno" va más allá de lo que se puede entender como democracia cuando existe tal distancia y conflicto diario con todos los sectores de la vida pública y privada, de los jueces a la Ópera de El Cairo, del trato a la mujeres a las restricciones a las ONG. Hace tiempo que muchos egipcios dejaron de ver a Morsi como "su presidente". Probablemente bastante después de que él dejara de querer serlo. La pretensiones de ser un "presidente para todos los egipcios" quedaron pronto en retórica hueca; se trataba de llegar al poder y de agarrarse a él como una garrapata. No ha solucionado ningún problema y ha creado más allí donde ha puesto el dedo. A las peticiones de diálogo ha respondido con más control social, leyes más contestadas por restrictivas, con aumento de censura. Aburrió a todos y se quedó solo, jugando a ser el moderado entre las fieras restantes.

Las pretensiones de que todos los que están contra él son los "restos del antiguo régimen" son delirantes. Un miembro de la Hermandad hacía un rápido cálculo ante las cámaras: "los tres millones de manifestantes" —según él— era el número exacto de miembros del partido de Mubarak". Otra cosa es que algunos aprovechen para intentar reivindicarse por medio de los errores de los Hermanos, pero no es fácil que engañen a la gente por más que lo intenten. La mayoría ve el movimiento del 30 de junio como la continuación de la Revolución de Enero, como un segundo intento de que sus vidas puedan cambiar para bien. Dieron una oportunidad a la Hermandad y no la aprovecharon. O, quizá trataron de aprovecharla demasiado.
Ahora Egipto se encuentra en otra encrucijada, con un confuso ultimátum de 48 horas, con una especie de thriller político angustioso, viendo pasar las horas, los minutos, hacia un nuevo escenario de incertidumbre. Lo que han señalado los militares, que tienen ese tiempo para atender las reclamaciones del pueblo, es tan ambiguo que es difícilmente interpretable de forma consecuente. Los manifestantes han pedido elecciones anticipadas con 22 millones de firmas. ¿Es parte de la "hoja de ruta" de la que hablan los militares? ¿Le están dando la oportunidad de que sea él quien las convoque y salve algo de la credibilidad y legitimidad del precario sistema elevado por él mismo con su contestada y partidista constitución como marco?


Parece la única salida, pero eso —de nuevo— sería lo más sencillo llegados a este punto. Es difícil que Morsi y los suyos no aprovechen este tiempo "concedido" para intentar reforzar los apoyos internacionales que pudiera obtener como respaldo y en organizar sus inexistentes milicias del garrote. Esto puede ser el final de un capítulo, pero no de la serie. Se inicia nueva temporada, con nuevos giros argumentales, muchos de ellos probablemente dramáticos.
Las horas ya están consumiéndose en otro thriller absurdo. Lo sencillo, una vez más, no va con Egipto.

* "Viva Hate" Jon Stewart21/04/2013  http://www.thedailyshow.com/watch/mon-april-1-2013/morsi--viva-hate----egyptian-democracy

** "Morsi Faces Ultimatum as Allies Speak of Military ‘Coup’" The New York Times 1/07/2013 http://www.nytimes.com/2013/07/02/world/middleeast/egypt-protests.html?hp&_r=0#h[]






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