lunes, 15 de julio de 2013

La medicina tradicional china y el negocio universal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El número actual de la revista Mente y cerebro incluye un interesante artículo sobre la medicina tradicional china escrito por Paul Ulrich Unschuld*, de la Fundación Horst Görtz —que tiene entre sus objetivos la investigación sobre la vida científica en China— y profesor de la Facultad de Medicina de la universidad berlinesa de La Charité.
El artículo recoge cómo China se fue desligando, para su modernización y mayor eficacia de la rémora que suponía la medicina tradicional, sustituyéndola por una medicina de corte científico y que, a ser posible, salvara la vida de los pacientes. Unschuld recoge cómo autores literarios, como Lu Xun o Ba Jin, mostraron en sus novelas los efectos desastrosos de los tratamientos tradicionales.
Pero como nunca estamos satisfechos con lo que tenemos, Unschuld señala que Occidente, cuya medicina pasó a ser referente en la modernización china, empezó a interesarse por lo que le llegaba desde el otro lado de la muralla. Unschuld señala

[...] los políticos chinos se admiraron de que en Occidente se hubiera despertado interés por algo que ellos querían hacer desaparecer lo antes posible. Sin embargo, descubrieron las importantes oportunidades de exportación de productos farmacéuticos chinos. Las universidades de MTC [medicina tradicional china] tenían la posibilidad de ganar ingentes cantidades de dinero con sencillos cursos a los que acudirían confiados occidentales. De forma paralela, las autoridades responsables chinas reconocieron el peligro de que el entusiasmo occidental por la medicina tradicional china se contagiara y se presentase como una alternativa a la medicina académica. (91)*



Podemos pensarlo como una paradoja o, más sencillamente, como la traslación de las reglas de mercado a todos los campos. En el campo de la salud, lo que no mata engorda el bolsillo. Si los occidentales se sienten atraídos por pinchazos y masajes, allá ellos.
La preocupación china pasa a ser doble: mantener el control de la medicina tradicional como un bien económico que les siga reportando beneficios —Occidente les hace la competencia en su campo— y evitar que los chinos se crean que realmente es una vía y se retroceda en lo avanzado en el terreno de la salud. Mantener ambos extremos no es sencillo porque parece incongruente, si se analiza desde la perspectiva de la salud, potenciar algo en cuya eficacia no se cree demasiado, pero tampoco parece adecuado perder la posibilidad, desde el punto de vista económico, de ingresar grandes cantidades por algo para lo que hay compradores. ¿Quedará reservada la medicina tradicional china para los extranjeros?


El caso nos muestra, una vez más, que hacemos negocios con todo. Salvo en el caso de que se demuestre que algo es nocivo, todos tenemos el derecho psíquico de sentirnos mejor con lo que nos apetezca. Realizo un viaje por la web para ver los centros de medicina tradicional china y me sorprendo porque descubro que existen remedios para dejar de fumar, cambiar la posición fetal..., hasta el tratamiento específico del dolor derivado del uso de instrumentos en músicos. Hay para todo y todos.
El recorrido es muy instructivo y se percibe rápidamente la mezcla de negocio y credulidad de muchos de los campos que se nos muestran como atractivas ofertas, una mezcla de modernidad sonriente y de tradición romántica.
La proliferación de posgrados en las universidades, de cursos en institutos del ramo, etc. hace que se extienda ese sello formativo preocupante para la exclusividad que China reclama en su pastel, ahora comercializado en el exterior. Puede que no crean en ella, pero sí en sus beneficios económicos.


Visito la web de un centro español dedicado a estas cosas y compruebo que prácticamente todo su equipo dice haberse formado en la Universidad de Gales, además de otros cursos en instituciones más o menos exóticas o prácticas de un año "con un maestro". Un reportaje de la BBC nos muestra el gran escándalo académico que se produjo en 2010 con esta universidad. Un programa televisivo de la BBC galesa mostró las evidencias de que la Universidad había estado convalidando títulos sin el más mínimo rigor en todos los campos y con instituciones, locales y extranjeras, a las que había reconocido titulaciones extrañas sin control científico alguno. La BBC señalaba:

The degree validation programme was a massive money-spinner for the university, accounting for something like 60-65% of income.
This time last year BBC Wales lifted the lid on some of its partners when we found a Malaysian pop star with two bogus degrees who was running one a partner college in Kuala Lumpur and another one in Thailand operating illegally.
Since then there have been a series of reviews which have not been particularly favourable to the university.**


De nuevo el escandaloso negocio de la "legitimación" académica. Poner la etiqueta "universitaria" a cosas que no resisten la menor aprobación científica o sin control alguno le costó a la Universidad de Gales un pérdida generalizada de su posible prestigio académico. En el blog premiado en 2012 por su denuncia de los fraudes científicos, "DC's Improbable Science (Truth, falsehood and evidence: investigations of dubious and dishonest science)", se señalaba en octubre de 2011 a la Universidad de Gales de nuevo, con mención específica de los cursos de medicina china tradicional generosamente "reconocidos" por la entidad en Barcelona:

Until recently the University of Wales validated an astonishing 11,675 degree courses, including fundamantalist bible colleges in Russia, Chinese medicine in Barcelona and courses in quackery at the Scottish School of Herbal Medicine,  the Northern College of Acupuncture and the Mctimoney College of Chiropractic.**


El negocio de la "medicina tradicional china" (versión occidental) y de la formación en estas cosas se extiende y busca avales con los que presentarse socialmente. Muchos  textos y presentaciones de estos lugares suelen comenzar con un tópico: "La medicina tradicional china tiene tres mil años de antigüedad...". Esta apelación a la "tradicionalidad" milenaria se convierte en una extraña garantía de eficacia que se contradice con el movimiento modernizador en la propia China. Pero nuestra modernidad occidental gusta de estos toques tradicionales, de estas mezclas de exotismo y credulidad combinadas. Nos gusta pensar en sabidurías ocultas, conocimientos milenarios obtenidos por procesos desconocidos, alejados de los laboratorios. Lo "tradicional" nos atrae en la salud o en las "recetas de la abuela", que nos parecen más "auténticas".
Y si se hace negocio, pues mejor.


*  Paul Ulrich Unschuld La medicina tradicional china. Mente y cerebro julio-agosto 2013 pp.88-92
** "University of Wales to stop validating other degrees" BBC Wales 3/10/2011 http://www.bbc.co.uk/news/uk-wales-15157119

*** "The University of Wales disgraced (but its vice chancellor is promoted)" DC's Improbable Science 3/10/2011 http://www.dcscience.net/?p=4766





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