viernes, 7 de junio de 2013

La legislatura del silencio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De ser cierto y salir adelante la enmienda popular sobre la posibilidad de paralizar los estudios realizados sobre la calidad de los productos alimenticios, tal como señala el diario El País, estaríamos ante un hecho sin precedentes y de una gravedad extrema en lo que a libertades y derechos de los consumidores se refiere. Un auténtico escándalo de la presión de los lobbies alimentarios. Informa el diario:

Una enmienda introducida a última hora por el grupo popular en el Congreso —justo antes de que el proyecto de ley pase al Senado— permite que las compañías que no estén de acuerdo con las conclusiones paralicen su publicación mientras presentan un estudio alternativo. En caso de discrepancia entre ambos informes, se elaborará un tercero que será el definitivo.*

Los movimientos de defensa de los consumidores no nacieron en la extinta Unión Soviética, ni tan siquiera en la China de Mao. Lo hicieron en los países democráticos, como los Estados Unidos, en los que era posible criticar los abusos de la industria y las empresas para defender a los consumidores. La aparición de movimientos ciudadanos era una garantía frente a la lentitud e inoperancia de la administración, muchas veces en conexiones de intereses con las grandes industrias. El caso de Ralph Nader contra la industria automovilística por la seguridad de los vehículos es parte de la historia.


Que se pretenda hoy en España neutralizar —puesto que de eso se trata— los estudios que puedan denunciar o enjuiciar la calidad, composición, etc. de los alimentos porque la industria diga sentirse afectada —¡de eso se trata!—, que haya que esperar a que presenten un contra informe —¿duda alguien que siempre será favorable?— y en cuyo caso, la administración encargará o realizará un tercero, es realmente insólito en un país democrático. Un serio retroceso en civilidad; un avance del silencio.

El crecimiento de los fraudes alimentarios ha sido una de las constantes de la globalización. Nadie se escapa de esta forma de aumentar beneficios fraudulentamente. Países como China, por ejemplo, padecen psicosis alimentaria por los excesos de unas industrias capaces de venderles a sus ciudadanos productos nocivos, como ocurrió con el escándalo de la leche para bebés. Las autoridades chinas han encarcelado clanes enteros dedicados al fraude en alimentación, de la miel a la falsa carne de cordero. Puede ser por fraudes recientes como el de la carne de caballo detectada por en Unión Europea o por casos como el del "pepino".
Los errores son posibles y a veces interesados. El que sean los ciudadanos, como asociaciones de consumidores, los que puedan realizar las denuncias es un derecho que no puede ser limitado puesto que afecta a la salud y las intervenciones deben ser inmediatas. Con garantías, pero inmediata. No se puede poner bajo sospecha a los consumidores porque lo único que defienden es su derecho a la salud.

Estamos escogiendo los caminos más absurdos para algo que genéricamente podemos llamar la protección de "imagen" o la "marca". La idealización de las empresas no tiene sentido si las empresas no responden como deben, con la calidad. ¿Creen que la crisis española es porque se denuncian los excesos de las empresas, incluidos bancos e inmobiliarias? ¿Creen que no se deben notificar los abusos en restaurantes, comercios, transportes, etc., porque haya que esperar contra informes? Los turistas de todo el mundo, por ejemplo, se fían más de sus páginas informales evaluando la calidad de los servicios de por donde van pasando que de las páginas comerciales. Hacen bien. ¿Que habrá errores e injusticias? Por supuesto. Pero es mejor eso al silencio.
Obsesionado por las repercusiones mediáticas de cualquier acontecimiento, esta legislatura está siendo, desgraciadamente, la del silencio. El principio aquí es el mismo que el ministro Ruiz Gallardón pretende aplicar a los medios de comunicación y que ha sido calificado por todos los afectados —por una vez de acuerdo— como una "ley mordaza". El Instituto Internacional de Prensa (IPI) ha intervenido ante la gravedad del caso:

“Instamos al Gobierno español a reconsiderar esta legislación, que podría tener el efecto de amordazar la información relacionada a procesos penales, incluso en casos en los que los intereses públicos y democráticos llaman a la primacía del derecho a la información”, ha asegurado el subdirector del IPI, Anthony Mills.
El IPI no apoya que la ley otorgue a los jueces la potestad, a iniciativa propia o del fiscal, de ordenar a medios de comunicación que no difundan determinadas informaciones sobre un proceso judicial bajo la posibilidad de incurrir en responsabilidades en el ámbito penal.**


En estos momentos en los que los políticos hacen cola para declarar ante los juzgados, una ley de este tipo es claramente una ley mordaza, una ley del silencio. Siempre es preferible apelar a la profesionalidad y a los tribunales ordinarios en los que existe la posibilidad de defensa del que se vea afectado. Una cosa es el secreto del sumario y otra imponer silencio a un país entero.
No se está legislando así para los ciudadanos, sino como "oposición" a lo que los ciudadanos exigen, tener más conocimiento de las actividades delictivas y fraudulentas de todo tipo, incluidos políticos y empresarios.
La respuesta no debe ser callar a las asociaciones de consumidores, que son una pieza importante en la creación de una sociedad civil que hace tanta falta en España frente al excesivo protagonismo de los partidos políticos, sino al contrario aumentar las voces, la transparencia y la exigencia de rigor consecuente con lo que se afirme.
Nunca se debe preferir el silencio —la mordaza— al error. Si los estudios difundidos no son fiables, que actúen los tribunales y exijan las indemnizaciones del daño causado. Hay mecanismos suficientes en la Ley para hacerlo.


En 2010, se les dio a dos estudiantes de la Universidad Rockefeller, que no llegaban a la veintena, unos instrumentos para realizar un experimento y conocer el ADN de lo que les rodeaba en su entorno de Manhattan. Analizaron de todo y hasta encontraron una especie desconocida de cucaracha. Nos dice la información de EFE:

Pero quizás el descubrimiento más relevante fue que de 66 productos alimentarios comprados en establecimientos locales, 11 no contenían lo que señalaban sus etiquetas. El caso más sangrante fue el de un caro queso que supuestamente estaba producido con leche de oveja y que en realidad contenía leche de vaca, lo que constituye no sólo un fraude alimentario sino también un grave riesgo para la salud de aquellas personas que padecen alergias.
Otros fraudes puestos al descubierto por Tan y Cost fueron un supuesto caviar de esturión que en realidad procedía de un pez más que mundano del río Misisipi, un manjar llamado «tiburón seco» hecho con perca africana, o alimentos para perros que deberían contener venado pero que en realidad tenían vaca.*


La administración debería apoyarse en las instituciones ciudadanas para mejorar la vida de todos y no poner límites a las posibilidades de denunciar los fraudes. Es, además, un mecanismo puro de mercado, las informaciones sobre los productos a la que los consumidores tienen derecho. Las asociaciones no tienen interés particular más que el verse afectadas como los demás ciudadanos por lo que consumimos. En cambio, las industrias sí tienen un interés obvio:

Cost y Tan [los que hicieron el informe] reconocieron que aunque no es posible demostrar que los fraudes alimentarios que han descubierto son fruto de la voluntad del fabricante en vez de errores en el proceso de fabricación, en todos los casos hay un sospechoso denominador común. «No sabemos cuándo sucede pero la mayoría de los errores de etiquetado suponen la sustitución con algo menos caro y deseable, lo que sugiere que tienen una motivación económica», afirmó Cost.***

Es simple. El día en que nos den langosta por camarón, hablaremos de "error".

* "El sector alimentario podrá parar la difusión de estudios que le dañen" El País 6/06/2013 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/05/actualidad/1370458076_975120.html
** "El instituto internacional de prensa critica la ‘mordaza’ de Gallardón a los medios" La Información 4/06/2013 http://noticias.lainformacion.com/policia-y-justicia/legislacion/el-instituto-internacional-de-prensa-critica-la-mordaza-de-gallardon-a-los-medios_rCuSPzunc1S0rnz9IXq5b3/

*** "Un inocente experimento escolar descubre varios fraudes alimentarios en EE.UU, " ABC/EFE 10/02/2010 http://www.abc.es/20091229/ciencia-tecnologia-biologia-genetica/estudiantes-descubren-fraude-alimentario-200912291811.html







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