lunes, 10 de junio de 2013

El adiós del embajador o que la crisis no tape tus éxitos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País ha entrevistado en Boston al embajador de USA en España, Alan Solomont, con motivo de su próximo relevo. Se va con algunas frustraciones, confiesa, como no haber llevado al presidente del Gobierno a un encuentro en la Casa Blanca, todavía pendiente; pero la mayor de todas, según señala, es la de haber comprobado que “España no tiene confianza en sí misma”.*
No es una mala percepción la del embajador Solomont. Es nuestro punto flojo y quien logra vencer ese complejo sale adelante. Nos sentimos más tentados a definirnos por nuestras desgracias y desastres, como una "generación del 98", que por nuestros logros, por los que parece que hay que pedir perdón, porque siempre molestan a alguien.
Eso hace muchas veces que confundamos las quejas con las acciones, que lo mismo es quejarse que arreglar. Nada le gusta más al sistema que los demás se quejen, que no pasen de ahí, pues las más de las veces van a pedir soluciones a la puerta del causante, algo que le gratifica y refuerza.

Señala Alan Solomont:

Creo que nosotros podemos aportar algo en lo que se refiere a la construcción de la sociedad civil, a la idea de que los ciudadanos tienen la responsabilidad de participar para resolver los problemas de la comunidad. Hemos alentado el voluntariado y el servicio ciudadano. El pueblo español se da cuenta de que los problemas que afronta su país no pueden ser resueltos solo por el sector público o el sector privado; se necesita a la sociedad civil. Hemos tratado de explicar cómo nuestro sistema político anima al público a participar. En EE UU, la política no es un deporte de espectadores; los ciudadanos se involucran en la política y en las campañas.*

Es esa reducción del papel ciudadano y su pasividad lo que resulta insólito desde la perspectiva de cualquier país o individuo consciente de sus derechos y deberes. Por eso resultaba insólito, como señalamos el otro día, el frenazo dado a las campañas de denuncias de las asociaciones de consumidores a través de una enmienda para que evitar que puedan presentar informes públicamente sin que los denunciados puedan presentar sus "contra informes". 
Las asociaciones son un paso más allá de la mera queja y suponen la implicación activa de la ciudadanía en los asuntos que competen a todos, en este caso a la salud. Hacen falta más asociaciones ciudadanas, independientes, con voluntad de que las cosas funcionen. Hace falta más sociedad civil para contrarrestar la sociedad "oficial", que es la que hay que recortar, tanto parásito fomentando el absentismo ciudadano, el más peligroso, el que hace dejación de obligaciones y derechos, de ambos.
La reducción de la política a las campañas electorales y de los ciudadanos a espectadores de la grada ante la que habla el político, esos ciudadanos convertidos en figurantes, que aplauden y asienten a lo que dice el líder de turno, es lo que hay que desterrar de la actividad política. Los partidos se han convertido en una especie de empresas, adquiriendo el poder de entrar en cualquier ámbito, que controlan mediante sus repartos. Hacen falta órganos para la sociedad civil, efectivamente, que se escuchen y hablen voces reales y no los ecos franquiciados de los partidos.


Esas voces huecas no son exclusivas de los ámbitos políticos, sino que afecta a los contra poderes. Señala Solomont también el papel de los medios de comunicación:

Es necesario que los medios de comunicación cumplan religiosamente con la obligación de ser independientes, y usted sabe que en España hay medios que están alineados en algún lado del espectro político. En EE UU también ocurre, tenemos Fox News y algunos programas de radio. No creo que eso sea saludable. Creo que la gente tiene que poder usar los medios de comunicación como una fuente de información, y no de intoxicación. No digo que sea peor en España que en EE UU, pero creo que usted puede coger alguno de los periódicos y saber de antemano qué es lo que van a decir sobre la política del Gobierno. Insisto, una prensa independiente es una buena cosa.*

No le falta razón. La supervivencia de los medios parece que estuviera en esa alineación que les garantiza su poder, que no se basa en los lectores sino en las conexiones con los despachos del poder. No se sacuden los medios españoles esa vocación de propagandistas de unos y otros porque les ocurre igual que a los políticos. Si los políticos no creen en la gente, los medios no creen en sus lectores. O quizá creen que los que tienen votos tienen también lectores y se empeñan en el mismo planteamiento de la pasividad. La prensa tiene que recuperar su papel, ponerse del lado de los ciudadanos para estos puedan tener la percepción adecuada y actuar.

Cuando el embajador Solomont llegó a España se resaltaron dos cosas de él: su capacidad para lograr fondos para los candidatos demócratas y sus labores filantrópicas y de compromiso social. Cuentan sus biógrafos que fue despedido de su primera empresa por tratar de organizar un sindicato. Decidió crear las suyas y se dedicó a las residencias de tercera edad. Alaba la sanidad española. Se va con un gran recuerdo de España, con la memoria de la transformación realizada por este país desde la primera vez que lo pisó en 1971. Dice que se lo dijo al Rey en su audiencia de presentación hace cuatro años, que la transformación de España había sido muy grande, una "historia de éxito". Esa historia de éxito es de todos, aunque los políticos luchen por apropiársela; el mérito es de la ciudadanía, que consiguió sacar adelante un país y modernizarlo en unas décadas. Solomont señala:

Hoy sigo creyendo que España es una gran historia de éxito. Hay una crisis económica. Las condiciones económicas, obviamente, son hoy peores que cuando llegué porque la crisis estaba empezando entonces, pero creo que España tiene los medios para levantarse de esta crisis y volver a una senda de prosperidad. Tomará algún tiempo, pero lo conseguirá.*

Ahora solo nos falta creerlo, creer en nosotros mismos, ganarnos esa confianza que no solemos tener en nuestras propias posibilidades, en nuestra capacidad de hacer aunque hagamos. Somos dados al lamento y a no ver nuestros aciertos. Menos "marca" y más "marcha"; la "marcha España".


* Entrevista Alan Solomont “El mayor problema de España es que no tiene confianza en sí misma” El País 9/06/2013 http://politica.elpais.com/politica/2013/06/08/actualidad/1370701747_735161.html






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