jueves, 11 de abril de 2013

¡Orden, orden!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La prensa británica se ha hecho eco de las declaraciones del ex Secretario de Energía, Chris Huhne, ex candidato a la dirección del Partido Liberal en dos ocasiones y economista, quien ha salido de la cárcel diciendo que su estancia ha sido una experiencia "fascinante", forma peculiar de definirla.
Lo de Huhne es toda una historia porque fue condenado por hacer creer que era su esposa la que conducía el coche para no perder los puntos del carné. Por no perderlos, en cambio, perdió los papeles, su carrera política y hasta su libertad. El culebrón se produjo cuando la esposa, a la que se le diluyeron la pasión y el deseo bergmaniano de mantener secretos matrimoniales, contó —pasado el tiempo— que no era ella quien conducía el coche en el momento de la infracción sino el marido.
En febrero se celebró el juicio y ya en marzo, cuando entró en prisión, el ex ministro Huhne tuvo que aguantar las bromas de sus carceleros y compañeros de estancia. Contó entonces el diario The Guardian:

The disgraced former cabinet minister Chris Huhne was ridiculed on his first day in jail, when a prison officer called him to breakfast shouting "Order! Order!", it was reported.
The officer mimicked the House of Commons Speaker by adding over the PA system in Wandsworth jail: "The right honourable member for Wandsworth North – down to the office," according to the Sun.


Dickens hubiera dado cuenta de ello con humor describiendo a Huhne como una especie de Oliver Twist camino de sufrir por la comida en el orfanato. No sabemos si la broma fue solo un recibimiento acorde a su rango o si lo cogieron como gracia y se la mantuvieron hasta la salida. Lo que sí parece confirmado es que Huhne tuvo que ser trasladado y protegido, pues al enterarse algunos compañeros que era rico, fue víctima de "presiones". La cárcel es la cárcel y un millonario fuera de lugar siempre es un problema. Tras ser condenados a ocho meses, salen ahora a cumplir en arresto domiciliario lo que les queda.

Siempre en los márgenes del humor británico, el periodista de The Guardian, Eric Allison, escribía ayer un divertido artículo con el título "My top five prison tips for Chris Huhne" con el que trataba de aconsejar a los políticos que entran en prisión. Señala Allison que el delito por el que ingresan más en prisión los altos cargos y políticos —señala varios casos— es el de "obstrucción a la justicia" (for perverting the course of justice), que no deja de ser interesante para la clase de personas de que se trata. Aquí tendríamos alguna dificultad en clasificarlos porque, la verdad, entre unos y otros, están generando casi una asignatura para los futuros planes de la carrera de Derecho, entre lo administrativo y lo penal.
Los consejos de Eric Allison son también dignos de Dickens y me quedo con la ironía del segundo de ellos: «He should remember to show humility. Prisons are full of massive egos and there are no shortage of cons wanting to take them down a peg or two. Politicians are an opinionated lot, used to making themselves heard.»**

No sé si es por "flema británica" o por desvergüenza política, pero por el comentario de que la cárcel es "fascinante" y que está llena de "historias", me temo que Huhne acabará firmando ejemplares de una obra futura en la que se cuente —de manera ejemplar— lo que comenzó como la película de Stanley Donen, "Dos en la carretera", y terminó con los huesos de ambos en la cárcel, aguantando las bromas de los carceleros —los responsables del servicio de vigilancia de prisiones negaron que se hubiera producido un comportamiento tan poco "profesional"— y las amenazas de los "colegas". Tal como están los tiempos, será un bestseller, después una miniserie de la BBC y finalmente un musical.
Con todas las cosas que ocurren, con los escándalos constantes, el hecho de que se haya producido por algo tan estúpido —pero no irrelevante— como son los puntos del carné de conducir, muestra también la extraña escala de valores que algunos tienen hoy en día. Su esposa Vicky Pryce aceptó cargar con la infracción, en 2003, y no le importó hasta que pasados unos cuantos años se divorció, tras aparecer unas fotos de su marido con otra mujer. En una indiscreción cometida en una entrevista en 2011, comentó que ella se había hecho cargo de la responsabilidad para que no afectará a su ya ex marido. Por la boca muere el pez. Ambos fueron acusados de obstrucción a la justicia. Y ahí están, separados, pero unidos por un destino que no ha prescrito. El argumento de su defensa ahora es que fue coaccionada por Huhne en su momento. Qué queda del amor, cantaría Trenet.


A las artes les gustan siempre esos momentos en los que el destino se concentra en un punto, en el que se abre una bifurcación; ese instante en el que la decisión que tomes te lleva a la gloria o al trullo. Es el paso del "¡Orden, orden!" dicho por el presidente de la cámara, al "¡Orden, orden!" dicho por un carcelero que te llama para la comida. Toda tu gloriosa historia, todos tus logros se vuelven ridículos. ¡Vanidad de vanidades!
Tú eliges. Aunque no lo sepas, ya te enterarás.

* "Chris Huhne reportedly ridiculed and harassed on first day in prison" The Guardian 12/03/2013 http://www.guardian.co.uk/politics/2013/mar/13/chris-huhne-ridiculed-prison
** Eric Allison "My top five prison tips for Chris Huhne" The Guardian 9/04/2013 http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2013/apr/09/prison-tips-chris-huhne







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