lunes, 15 de abril de 2013

La soledad alemana

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Parece que todos los esfuerzos por hacer cambiar las políticas de Angela Merkel, la quema de sus retratos en protestas callejeras, los trucajes fotográficos asemejándola con el Führer, etc., solo tienen un efecto: aumentar su popularidad en Alemania. La cadena televisiva Euronews señalaba:

Tras perder 4 puntos en menos de un mes, Steinbruck se sitúa a más de 30 de Merkel, que goza del 68% de opiniones favorables. A 5 meses de las legislativas, esta distancia parece insalvable.
A la falta de tirón de Steinbruck se suma la popularidad de la canciller, que en su país está en máximos históricos gracias, sobre todo, a la gestión de la crisis en la eurozona. También ayuda su imagen de persona normal y corriente, que pasa las vacaciones haciendo las mismas cosas que haría la mayoría de sus compatriotas, que, por cierto, comienzan a ver el futuro con pesimismo. Tres de cada cuatro alemanes, piensan que la crisis de la zona euro irá a peor.*


Sinceramente, dudo que las fotos de Angela Merkel bañándose junto a su marido tengan algo que ver con su popularidad. Es indudable que en Alemania no deben hacer ninguna gracia las manifestaciones anti germanas o anti Merkel que se celebran por toda Europa, responsabilizándola de la crisis por las medidas de austeridad que impone al colectivo europeo. Las voces de medio mundo (no solo las europeas) han señalado constantemente que no se sale vivo de los hospitales si además de estar enfermo te cortan la alimentación, que podría ser simbólicamente la receta alemana. La moneda única ha creado unas dependencias económicas en las políticas que marcan el peso de cada país dentro del conjunto. No es "independiente" quien quiere, sino quien puede.

Las política económicas de Merkel son contestadas por todos. La duda es saber si cada vez que se produce una manifestación anti Merkel no sirve para hacerle la campaña a la canciller a los ojos de los alemanes. Se está produciendo en Alemania un extraño fenómeno: la pérdida de votos y el aumento de popularidad. A finales del mes de enero, los socialdemócratas celebraban la pérdida de votos de los conservadores: « - “Doce elecciones sin mayoría para la canciller”, proclamaba el líder del SPD, Sigmar Gabriel. “Las elecciones federales están abiertas. Pelearemos en todo el país utilizando el concepto político de Baja Sajonia”.»** Pérdida de votos, pero aumento creciente de la popularidad. ¿En qué se traduce esto?


Es indudable que la crisis económica también tiene poderosos efectos en Alemania: un empobrecimiento creciente, una precarización del empleo (los minijobs) y un aumento del paro, recortes sociales, etc. La política de Merkel puede no tener muchas simpatías, pero eso no se traduce en un deterioro de su imagen que, como señalaba la información, sigue fortaleciéndose ante los ojos de los alemanes. Quizá haya que entenderlo en términos relativos. Aunque los alemanes tengan su parte de la crisis y no estuvieran satisfechos con la política de Merkel —lo que se traduce en esas pérdidas de votos en las elecciones, señalada por el SPD—, consideran que una política contraria probablemente agravaría la crisis, lo que fortalece la posición de la canciller.


Si contemplamos el caso de François Hollande, es justo el contrario, el de alguien elegido fuera de Alemania para "enfrentarse" a Merkel y cuyo hundimiento en la popularidad ha sido de una gran velocidad, una caída a plomo frente a las expectativas planteadas. Señalaba Euronews hace poco más de un mes:

Han pasado 10 meses desde la elección de Hollande y las cifras son rotundas: un 51% de franceses le considera un mal presidente y un 41% admite que echa en falta a Nicolas Sarkozy.
“Esperaba una mayor convicción”, afirma una mujer. “No a un hombre que quiere calmar los ánimos, sino que convenza, que se muestre seguro. Creo que hay que estimular la población”.
Asimismo, durante la entrevista Hollande reclamó a Merkel una nueva política a nivel europeo y expresó que la austeridad “condena a Europa a la explosión”.***

El titular de la información no puede ser más sencillo y directo: "Hollande no convence a Francia". Los franceses, parecen querer decir las informaciones, echan de menos el "eje franco alemán"; echan de menos la "amistad" con Merkel, sus regañinas conjuntas al resto de Europa. Con Sarkozy, al menos, tenían la ilusión de que se llevaban bien con Alemania, de que estaban del "lado envidiable". Los demás se metían con ellos. Con Hollande pasaron a la "oposición", es decir, a hacer lo que dice Alemania con desgana. Los encuentros de la prensa con ambos representaban esa cima de la que se han bajado con Hollande, al menos simbólicamente. Entienden que, al no poder hacer cambiar de política a Alemania, es mejor estar a su lado que hacer rascarse el bolsillo a los franceses, aunque sea a los más ricos.

Mientras Hollande se deshincha en su país, Merkel sigue aumentando su popularidad en el suyo. Ese es el resultado final. ¿Temen los alemanes que ocurra en Alemania algo similar a Francia? Tras la entrevista televisiva de Hollande tratando de ganar apoyo popular y que no convenció al sesenta por ciento de los franceses, según Euronews, se recoge la opinión de un ciudadano de a pie:  “Lo que más me ha impactado es que no da nada a las personas que trabajan, sino que les quita”.** 
Las políticas de austeridad alemana acaban imponiéndose entre conservadores o socialdemócratas de toda Europa porque las impone Alemania por encima de ideologías o deseos. La táctica alemana es esperar a que escampe; ya lo han hecho otras veces. Para los dirigentes europeos, en cambio, se trata de hacer lo que dice Alemania sin que parezca que lo hacen. No les queda mucho margen ni más remedio. Los que gobiernan hablan de "lo que quiere Europa", mientras que los opositores hablan de "lo que quiere Alemania". Cuando llegas al poder, la cosa cambia, como ha podido comprobar Hollande.


La soledad alemana es una "garantía" indirecta para los alemanes. Las críticas por parte del resto de Europa hacen crecer la idea de que las políticas de Merkel son "eficaces", aunque sea relativamente, para ellos. Al menos las menos malas; podría ser peor. Si no, ¿por qué iban a protestar tanto los europeos? 
Cuanto peor sea la situación europea —aunque se agrave en parte por las políticas de austeridad alemanas— el miedo a verse en esa situación pesará sobre el espíritu alemán que tendrán que decidir si votan por lo "malo conocido" o por "lo peor", que ven fuera y también conocen. Merkel ha convencido a los alemanes de que lo que es bueno para Alemania será en algún momento —si les hacen caso— bueno para Europa. Eso hace temer que un relevo en Alemania suponga, como en el caso de Francia con Hollande, que una política "más europea" sea negativa para ellos. La oposición socialdemócrata alemana no lo tiene fácil al tener que introducir casi en el mismo nivel los problemas alemanes y europeos. Quizá por eso acaba de nacer un nuevo partido en Alemania, "Alternativa para Alemania", liderado por un profesor de Economía, Bernd Lucke. Es un partido neoliberal y populista que apuesta por la salida de Alemania del euro. "Europa es el problema". Lo que puedan conseguir está por ver.

Cada retrato de Merkel que se quema en las calles europeas, es un puñado de votos para ella, los votos de los que temen verse mañana así, peor de lo que están ahora. Ante la dificultad de conseguir una política capaz de conjuntar a todos, la opción alemana es mantener su política y recomendársela a los demás. Donde unos ven intransigencia, otros ven firmeza. Y, al final, siempre te eligen en tu país.

* "Merkel, más popular que nunca en Alemania" Euronews 5/04/2013 http://es.euronews.com/2013/04/05/merkel-mas-popular-que-nunca-en-alemania
** "Merkel reconoce la importancia del revés electoral en Baja Sajonia" Euronews 21/01/2013 http://es.euronews.com/2013/01/21/merkel-reconoce-la-importancia-del-reves-electoral-en-baja-sajonia





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