jueves, 14 de marzo de 2013

Desde el fin del mundo o los tópicos informativos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las grandes noticias son también pruebas para los que las desarrollan. Una elección de Papa es una noticia prolongada que comenzó conr la inesperada retirada de Benedicto XVI. Históricamente, hay un comienzo y un final, con unos precedentes que exponer y unas consecuencias que analizar. La frivolidad informativa de estos tiempos arrastra cualquier acontecimiento hasta trivializarlo, convertirlo en un discurso tópico y típico, previsible.
La acumulación de frivolidades, las "quinielas" papales de los medios, los informes de las apuestas londinenses, las interpretaciones de la renuncia de Benedicto XVI y las especulaciones sobre el futuro, etc., han tenido tratamientos en ocasiones sonrojantes. Se ha podido asistir a "tertulias" y debates con desarrollos que realmente nos han dado la medida de lo que dan de sí algunos medios enfrentados a un tipo de noticia especial, como es esta, una elección en la que no se realizan encuestas a pie de urna ni a la salida del colegio electoral, pura especulación. Sin informaciones fidedignas accesibles, queda la imaginación y el tópico.

Narrativamente, la elección papal no ha estado precedida —como había sido hasta el momento, durante siglos— por un fallecimiento, modificando las líneas de "narración funeraria", de reinterpretación cerrada de un papado. 
Esta novedad marcaba su tratamiento informativo pues cerraba los capítulos de resumen biográfico, por un lado, pero modificaba también el tono funeral característico de esta elección. El Papa saliente, en esta ocasión, estaba vivo. Esto cerraba unas posibilidades de narración y abría otra nuevas, que se han traducido en términos de otros tópicos disponibles. Dado el hermetismo de las fuentes, que fueron cerradas a cal y canto —inhibidores de frecuencia, clausura de ruedas de prensa de los norteamericanos...—, ante la desesperación mediática, han surgido espacios dedicados a esta novedad histórica, reinterpretándose sin cesar las "causas" de la retirada del Papa Benedicto XVI, línea que sustituyó a la necrológica.

La elección del Papa Francisco abre los nuevos tópicos comunicativos mediante los cuales se desarrolla una situación, de nuevo, novedosa: un Papa argentino, que además no entraba en las especulaciones habituales. La explosión informativa se enfrenta a más novedades en sus necesidades. No solo es un Papa inesperado, conviviendo en el planeta con alguien a quien era necesario encontrar una denominación, posición, tratamiento y situación —finalmente se habla de "papa emérito"—, sino que es noticia también por su procedencia,  "del fin del mundo", según sus propias palabras.
A la novedad de la situación electiva, se suman las novedades de los resultados de la elección. Lo primero que se plantea es cómo llamarle, como ya han hecho los medios escritos y audiovisuales: ¿"Francisco" o "Francisco primero"? ¿"Francisco" o "Francesco"? ¿Y por qué "Francisco"? ¿Cuál es el sentido de la elección de ese nombre? Nueva línea explicativa abierta.
Además de la "cuestión nominal", se abren otras líneas tópicas surgidas también de la novedad. Primer papa sudamericano que suma a la novedad del hecho, nuevos problemas de denominación, reabriendo viejos debates, como hemos podido ya observar en las formas de indicar su procedencia: ¿latinoamericano, hispano, hispanoamericano, sudamericano, americano, simplemente argentino? El aspecto no es baladí y ya se percibe en la interpretación de unos y otros dirigentes americanos.  Los hay que hablan de un "papa del continente" mientras que otros lo hace de "Latinoamérica" y otros de "Sudamérica".


En Venezuela, con un tono medio de broma —no es fácil saberlo, dado los discursos habituales— Madero lo introducía entre los efecto de la reciente llegada de Hugo Chávez a los cielos. "Alguna cosa influyó para que se convoque a un papa sudamericano, alguna mano nueva llegó y Cristo le dijo: llegó la hora de América del Sur", recogen los medios. El jolgorio con el que la audiencia recibió las palabras no impide que entre a formar parte de los mitos y creencias, un tópico local, de consumo interno, cuyo grado de broma está en función de la fe en Chávez, que siempre jugó con el aspecto mesiánico de su mandato, Cristo, Bolívar y él.


Otro aspecto novedoso: es el primer jesuita. Las preguntas se encaminan a por qué. Las explicaciones de qué sentido tiene dentro de la Iglesia que una orden como la de los Jesuitas no haya tenido un pontífice y qué significa que ahora sí lo haya, componen también otro tópico.


A los elementos esenciales se van encadenando los tópicos parasitarios paralelos, lo que sirven de relleno, los atraídos por las asociaciones culturales que cualquiera de los anteriores permitan en la explosión informativa. Aquí, por ejemplo, entra la pura trivialidad como es la reinterpretación "futbolística" de su "argentinidad", un elemento resaltado especialmente en su propia tierra, desde donde partirá como alimento informativo hacia otras. 
En Argentina, se resalta su vínculo con el club futbolístico San Lorenzo entre otros muchos titulares vinculados con el mundo futbolístico. Se resalta la felicidad de Maradona y sus declaraciones: "El Dios del Fútbol es argentino y ahora también lo es el Papa", ha dicho reclamando ya una audiencia. Junto a esa información se resalta la "quiniela de Dios", señalando que esa misma mañana en la Lotería salió premiado su número de "socio" del San Lorenzo. ¿Señal divina, primer milagro?


También los ingleses han hablado de "The hand of God" en la elección. Es su propia fusión tópica. Lo han hecho tras un referéndum en la islas Malvinas, —Falkland para ellos— en la que se ha obtenido un mayoritario 98% de deseo de ser "británicos". Ellos ya han dicho que verán al Papa como Papa de todos y no como argentino.
Ya se venden camisetas con una de la primera frase en italiano "Vengo dalla fine del mondo", una frase que puede que sea usada en su contra por el oficialismo local argentino, que se negó a interrumpir un homenaje a Hugo Chávez para celebrar en su país la elección de un papa argentino.


La explosión informativa hace que, como el agua, se extienda el acontecimiento buscando nuevos tópicos por donde aflorar, explorando formas nuevas con las que cubrir el espacio mediático. Las novedades acumuladas en la elección del Papa Francisco I permiten percibir con claridad sus límites expansivos que se irán ampliando y perfilando. Las primeras horas son reveladoras del funcionamiento informativo La relevancia o no de lo planteado es otra cuestión. 





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