domingo, 17 de febrero de 2013

La E como conflicto o problemas con las vocales

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dice Pérez Rubalcaba, en plena tarea de pensar los problemas que tenemos, que va a ampliar el nombre del partido. Lo va a llamar PSE-PSOE, es decir, Partido Socialista Europeo-Partido Socialista Obrero Español. Ha dicho que lo va a proponer, claro, que luego esto prospera o no. El PSC, por ejemplo, tendrá que ser PSC-PSE-PSOE. Saldrán unas pancartas enormes. Estas cosas federales son siempre un lío.
Parece que hay algún malentendido entre las dos "e", la de "España" y la de "Europa", algún problema con las vocales. No acabo de entenderlo del todo bien. Lo de las siglas, sí, pero donde me he liado un poco es en lo del conflicto entre el Norte y el Sur y todo eso.
Por un lado dice que van a "ceder soberanía" a Europa, pero cuando toca echar la culpa a Europa, los políticos no tienen inconveniente en convertirla en el "eje del mal". Entonces "Europa" tiene cara de "recortes", de "Merkel", de "hombres de negro", de "conspiración capitalista", cara de "Norte" y toda esa retórica con la que se satisface a los públicos nacionales deseosos de escuchar lo malos que son los de fuera y la manía que nos tienen a los de aquí. Es el "eurocasticimo", las dos caras cuando toque cada una. Pero, claro, si haces una reunión europea no te puedes poner en ese plan porque tus compañeros socialistas españoles en Europa, los que dan la cara allí y tienen responsabilidades, se mosquean y le dicen cosas irónicas y mordaces a gente como Elena Valenciano, que normalmente se lo pasa muy bien haciendo declaraciones de este tipo y pierde la medida.


El diario El País nos lo cuenta así:

A primera hora de la mañana, la vicesecretaria general, Elena Valenciano, y el exministro y ex alto representante para la Política Exterior de la UE Javier Solana, que inauguraban el cónclave, se han enzarzado en el estrado a cuenta de las bondades y maldades de Europa. Tan inesperado ha sido el encontronazo que Solana, poco después de volver a su butaca, ha escrito en Twitter: "No he querido regañar a Elena. Era un cariño".
"Muchos ciudadanos sienten que la UE representa hoy más una pesadilla que un sueño para España", había dicho Valenciano, antes de recordar con gravedad la imagen que se vivió ayer en el Parlamento de Portugal, cuando varios asistentes a un pleno rompieron a cantar el himno de la Revolución de los Claveles de 1974, un himno que nació contra una dictadura y que ahora se dirige contra lo que muchos portugueses ven como "la dictadura de Bruselas", la "dictadura de la troika".*

¡Un cariño! ¿Ahora lo llaman así? La fea costumbre que tienen los políticos españoles de dirigir los vientos contrarios hacia otros lugares me sigue asombrando. Yo pensé que esta demagogia quedaría para mítines de pequeña agrupación, pero soltar esa sarta de tópicos con personas como Joaquín Almunia y Javier Solana delante, que tienen y han tenido importantes responsabilidades en la política de todos —en la europea— que están curtidos en tareas más productivas que las que Elena Valenciano ha realizado a lo largo de su existencia política, me parece muy osado.

Los políticos españoles siguen jugando la baza del doble discurso. Pero lo que no se puede hacer, en ese caso, es poner a ambos a dialogar en una misma mesa, porque no hay diálogo posible. La distancia entre lo que unos y otros hacen aumenta y se monta el rifirrafe. Nos cuentan:

El secretario general del PSOE ha compartido uno de los paneles de debate con el comisario europeo Joaquín Almunia y los líderes de los socialistas franceses y portugueses, Harlem Désir y Antonio José Seguro. Almunia ha aguantado la ininterrumpida lluvia de críticas -unas más duras, las de Seguro, y otras con un tono más suave, las del propio Rubalcaba- hacia la política de la Comisión Europea, su sometimiento al poder financiero y la falta de control del Parlamento Europeo sobre los comisarios. "No mandemos el mensaje de que Europa está arrodillada ante los bancos. Lo estuvo, pero ahora no lo está. Estamos de pie y haciendo cosas", ha replicado Almunia a la primera crítica. Y a la segunda: "Yo me siento mucho más controlado por el Parlamento Europeo que cuando era miembro del Gobierno con mayoría absoluta [del PSOE] por el Parlamento español"


No sé si servirá de algo el "consejo" de Joaquín Almunia. Ha dicho lo que debía decir como Comisario Europeo. Pero aquí vende más lo otro —como en Portugal—, lo de la persecución europea, lo de los burócratas de Bruselas, la autocracia, etc.. La réplica sobre el control del parlamento ha tenido que escocer entre las filas nacionales. Pero tiene razón Almunia. Y ese es el mensaje que hay que acoger positivamente y no el que transmite diariamente nuestra clase política que sigue sin entender qué se les pide.

La bonita historia del conflicto Norte-Sur se arregla haciendo que las cosas funcionen en el Sur. La que tenemos montada aquí no es por "Europa" ni por el "Sur"; es por nosotros, porque seguimos empeñados en afrontar la política nacional como una especie de reality escandaloso. No se puede montar unas jornadas para traer a sus miembros europeos y que veamos cómo les abroncan echándoles las culpas de su propia ineficacia. No es decente. Almunia y Solana hacían su trabajo allí, un trabajo fiscalizado por todos; ustedes no lo han hecho aquí, con la política española convertida en un escándalo continuo por su incapacidad de resolver problemas que ustedes mismos crean. La gente, sencillamente, ya no cree que los políticos estén más próximos a sus problemas por no llevar corbata o sostener una pancarta. Entiendan el mensaje.
No es honesto que se hable de la poca fiscalización europea cuando aquí son incapaces de dar cuentas de lo que ocurre tras las puertas del despacho de al lado. No es ético echarle la culpa a Europa de nuestros males y cada vez lo tenemos, espero, más claro todos. Es al conjunto de la clase política española —por no fiscalizar sus propios actos— y a cada persona en particular —por su específica participación en cada caso— a quienes hay que exigir responsabilidades.
"Europa" no es el problema y este no se arregla cambiando siglas. No mareen la perdiz. Cambien ustedes.

* "Rubalcaba: “Entre los socialistas también hay norte y sur de Europa”" El País 16/02/2013 http://politica.elpais.com/politica/2013/02/16/actualidad/1361013296_035482.html




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