martes, 5 de febrero de 2013

Irán, las comillas y la libertad de expresión

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay gente a la que debería tomársele la palabra. Nos cuenta El Periódico:

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, se ha ofrecido este lunes como voluntario para ser el primer astronauta iraní, en un acto de presentación de los prototipos de dos satélites que el régimen de los ayatolás espera poder lanzar al espacio este año, ha informado la agencia local Mehr.
"Estoy dispuesto a ser el primer humano en ser lanzado al espacio por científicos iranís", ha declarado Ahmadineyad, refutando las dudas mostradas por medios extranjeros sobre el anunciado lanzamiento la semana pasada de un pequeño simio en un satélite enviado al espacio por un cohete iraní, informa Efe.
La prueba del mono, que supuestamente fue lanzado con éxito al espacio, ha generado polémica y debate en las redes sociales al revelarse en las fotos publicadas que el mono que viajó y el que regresó a la Tierra no eran el mismo animal. *



Tras los conflictos con gran parte del mundo, que prefieren que dejen el átomo tranquilo, ahora viene la aventura espacial con el envío de monos al espacio, monos que Mahmud Ahmadineyad recibe a la vuelta —da igual que el mono fuera un representante del original— y de los que, según parece, siente profunda envidia y pretende imitar en cuanto le dejen. Si fuera un político de otro sitio entenderíamos que era un ofrecimiento retórico, pero tratándose de él es probable que pudiéramos verle enfundado en un traje de astronauta y escucharle desde las estrellas decir "¡Teherán, tenemos un problema!" o algo así.
En general, las dictaduras desarrollan sus propios lenguajes que requieren de especialistas. Cada vez que se entrevista a un político iraní, nuestra creencia en el diccionario y en la historia se resquebraja porque pensamos inmediatamente que no estamos usando los mismos conceptos en el mismo sentido. Ellos, además, insisten en que funcionan de la misma manera que los demás, que es igual en Irán que en otras partes, con lo que se produce un desajuste cognitivo, por llamarlo de alguna manera, que nos hace dudar de todo.


Irán acaba de realizar una campaña de detenciones de periodistas sin precedentes. La organización internacional Reporteros sin Fronteras ha denunciado estas detenciones:

Reporteros Sin Fronteras ha tenido conocimiento de la detención de tres periodistas más, que elevan a 16 el número de profesionales de los medios de comunicación detenidos la semana pasada.
Rihaneh Tabtabai y Ali Dehghan, del periódico Bahar, y Fatemeh Sagharchi, de la web Jamaran, se sumaron esta semana al total de 42 periodistas y 20 internautas detenidos en Irán, una de las mayores cárceles de informadores del mundo.
El 29 de enero, el ministro de Inteligencia denunció a los periodistas de pertenecer a medios "relacionados con Occidente, creados por la BBC y dirigidos en cooperación con varios gobiernos occidentales", y anunció que algunos serían procesados y otros podrían ser puestos en libertad.
"34 años después de que el fundador de la  República Islámica, el Ayatolá Jomeini, regresase de Francia prometiendo respetar las libertades fundamentales, Irán se ha convertido en la mayor cárcel mundo de informadores, con un total de 62 detenidos entre periodistas e internautas", lamenta Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras.**




Habrá "elecciones" pronto en Irán, en junio, y el encierro de voces disidentes se da como una especie de ritual que forma parte del proceso electoral mismo. Habrán observado que he puesto entre comillas "elecciones"; las comillas son, precisamente, la forma de intentar subsanar esa diferencia semántica existente entre las elecciones en un país que las realiza en ciertas condiciones y lo que se hace en Irán. Las comillas tratan de prevenirnos de que no pensemos en que "elegir" en Irán es como elegir en Alemania, Inglaterra o cualquier otro sitio en el que no haya que poner comillas. Cuando hablas de las dictaduras, aumentan las comillas. Tienes que ponérselas a muchas palabras para no caer en el error de pensar que una misma palabra significa lo mismo en dos lugares distintos..
El encarcelamiento de los periodistas en Irán es motivo de otras comillas, esta vez enmarcando el concepto de "libertad de expresión":

Euronews ha preguntado al ministro de Exteriores iraní: ¿Existe la libertad de expresión en Irán?
“Claro. Mire nuestros medios”, responde Ali Akbar Salehi.
“Pero acaban de encarcelar a varios periodistas opositores”, plantea nuestro periodista.
“Bueno, la libertad no significa que seas libre de hacer todo lo que quieras o decir todo lo que quieras. La libertad tiene un límite y es el mismo en Europa y en otros países: mientras no perjudique la libertad de los otros y que se esté dentro de esos límites. Entonces está bien. Pero cuando los traspasas te enfrentas a la ley”, reafirma Ali Akbar Salehi.



La "naturalidad" del razonamiento es lo que llega a desarmar. Ese "Claro. Mire nuestros medios" podría haber sido "Claro, mire nuestras cárceles", los lugares en los que se encuentran los periodistas e internautas. Lo que los medios iraníes muestran es a Mahmud Ahmadineyad saludando simios, diciendo que quiere ser astronauta, visitando fábricas, etc. y a Ali Akbar Salehi redefiniendo los conceptos de los demás.
La idea circular de que la libertad de expresión consiste en decir lo que el régimen "permite" decir y que si dices algo más allá te encierran por ir contra los otros es la cristalización de la mentalidad totalitaria en lo institucional. Todas las instituciones iraníes funcionan sincronizadas, por lo que la libertad de expresión no tiene garantía alguna. Solo puedes decir lo que el régimen considera positivo. En la "expresión" no se incluye la crítica ni el cuestionamiento de un régimen cuyos cimientos son prefectos y, por tanto, incuestionables. Reporteros sin Fronteras denuncia la gravedad de la situación de la prensa en el paraíso iraní:

"El Ayatolá Ali Jamenei, sucesor de Jomeini como Líder Supremo, ha iniciado una guerra contra los periodistas, demonizando a la prensa extranjera, acusando a periodistas e intelectuales iraníes de espionaje para gobiernos occidentales, imputándoles cargos nunca probados, utilizando al sistema judicial como una mera herramienta a su servicio, nombrando a sus máximos representantes y cortando de raíz toda esperanza de libertad", denuncia RSF.**




La falacia legalista —los límites de la libertad los marca la ley— consiste en hacer leyes muy restrictivas y después decir —como hacen los dirigentes iraníes y de otros lugares— que en todos los países se hace "cumplir la ley". Cuando se encierra, azota, lapida o se cortan manos, los islamistas de Mali, de Afganistán o de donde toque lo hacen con la conciencia tranquila de estar cumpliendo la ley. Dejan en evidencia que el problema no solo es la "ley" sino la "conciencia", profundamente interconectadas ya que cada una es responsable de la otra: las leyes fabrican las conciencias y las conciencias fabrican las leyes.


El problema está en aquellos que hacen del inmovilismo "virtud". Las leyes se hacen para los hombres y no los hombres para las leyes, señaló John Locke. Cuando ocurre lo contrario, las cárceles se llenan y el exilio se convierte en norma. Hoy por hoy, por muchos satélites que se pongan en órbita, por mucha central nuclear que quieran instalar, etc., la realidad iraní es ésta, sin complejos, con naturalidad: el que disiente acaba en la cárcel.

* "Ahmadineyad se ofrece como primer astronauta de Irán" El Periódico 4/02/2013 http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/ahmadineyad-ofrece-para-ser-primer-astronauta-iran-2310320
** "Nuevas detenciones de periodistas, 16 en total en enero" Reporteros sin Fronteras 2/02/2013 http://www.rsf-es.org/news/iran-nuevas-detenciones-de-periodistas-16-en-total-en-enero/
*** "El régimen iraní mantiene detenidos a 16 periodistas" Euronews 4/02/2013 http://es.euronews.com/2013/02/04/el-regimen-irani-mantiene-detenidos-a-16-periodistas/








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