miércoles, 6 de febrero de 2013

El neandertal sentimental o Rousseau tenía razón

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los neandertales aparecen mucho últimamente en la prensa. Los auténticos neandertales, me refiero. Bajo el llamativo título de "Los neandertales cantaban ópera" el diario ABC nos trae las últimas novedades en Antropología:

«Los neandertales usaban una forma de comunicación prelingüística, basada en las variaciones del tono, el ritmo y el timbre de sus voces, un lenguaje musical que acompañaban con gestos y con el que expresaban emociones y fomentaban el sentimiento de grupo», explica a ABC este catedrático de Arqueología de la Universidad de Reading, autor de «The Singing Neanderthals» -traducida al castellano como «Los Neandertales Cantaban Rap»-.*

Explica Steven Mithen, el catedrático, que más que "rap" como concretan en español el genérico "singing" del título inglés, sería más bien "ópera", género musical que recupera el diario ABC en el titular del artículo citado. A los editores españoles les debió ser más chistoso y sugerente unos neandertales raperos, que otros entonando el "Ritorna vincitor" de Aida, de Verdi, o el "Ridi, pagliaccio", del Pagliacci de Leoncavallo. Para las ventas, es más fácil enganchar a un público joven con lo del rap que convencer a los "refinados" aficionados a la ópera de que los neandertales se les parecían en algún aspecto. Cuestión de mercadotecnia. A los norteamericanos les basta con saber que los neandertales "cantaban"; nosotros necesitamos saber "qué".

Pudiera parecer que se trata de acabar explicando antropología en Broadway, a través de un exitoso musical digno de rivalizar con El Rey León o Sonrisas y lágrimas, pero no, se trata de una teoría que intenta explicar cómo se expresaba la gente antes de que se dedicaran a charlar en las plazas de los pueblos o en las redes sociales.
La teoría sobre la existencia de una forma "musical" previa a las lógicas y verbales no es nueva; se formuló en el siglo XVIII y se fue introduciendo entre las ideas que se desarrollaron en el Romanticismo. Jean-Jacques Rousseau, en su imaginar lo que debía haber sido el "estado de Naturaleza" —previo al "estado de Sociedad" en el que vivimos—, señaló que las formas comunicativas debieron ser otras muy diferentes, centradas en el "sentimiento". En su Discurso sobre el origen de las lenguas, Rousseau escribió:

[...] quizá habría que razonar sobre el origen de las lenguas de modo harto distinto a como hasta aquí se ha hecho. El genio de las lenguas orientales, las más antiguas que nos sea dado conocer, desmiente totalmente la evolución didáctica que suele imaginarse en su composición. Esas lenguas no tienen nada de metódico ni de razonado; son vivas figuradas. Nos han hecho del lenguaje de los primeros hombres una lengua de geómetras y ahora vemos que fue lengua de poetas. Debió ser así. No se empezó por razonar, sino para sentir. Se pretende que los hombres inventaron la palabra para expresar sus necesidades; esta opinión me parece insostenible. El efecto natural de las primeras necesidades fue distanciar a los hombres en vez de aproximarlos. Era preciso que fuese así para que la especie llegara a extenderse y para que la tierra se poblara con rapidez; sin lo cual el género humano se habría amontonado en un rincón del mundo, y todo el resto habría quedado desierto.
Sólo de esto se deduce con evidencia que el origen de las lenguas no se debe en absoluto a las primeras necesidades de los hombres; sería absurdo que la causa que los separa se transformase en el medio que los une. ¿De dónde pues puede venir este origen? De las necesidades morales, de las pasiones. Todas las pasiones aproximan a los hombres a quienes la necesidad de procurarse la vida obligó a eludirse. No fue el hambre ni la sed, sino el amor, el odio, la piedad, la cólera, los que les arrancaron las primeras voces. (Ensayo sobre el origen de las lenguas 1781 [póstumo])

J,J. Rousseau y Voltaire

Un verdadero drama lírico, como se ve. Situar en el inicio de lo humano una "lengua de poetas" en vez de una "lengua de geómetras", es decir, una lengua expresiva en vez de razonadora, tiene una gran importancia pues estamos en plena época de la Razón, cualidad sobre la que se hace girar toda la idiosincrasia de lo humano. El ser humano es un ser racional y su lenguaje es igualmente racional. De igual forma se construye, por ejemplo, el "homo economicus" de la Economía clásica, elaborado en la misma época, un ser que toma decisiones racionales, calculando el beneficio propio, y que así debe ser evaluado. Hoy, en cambio, se busca lo emocional bajo la razón, incluida la Economía.
La afirmación de Rousseau tendrá importancia en la constitución del sedimento romántico europeo ya que permite elaborar una teoría sobre la "naturalidad" de la Poesía vinculada con lo "original" —el origen— , el sentimiento y su expresividad, antes que con un lenguaje de la racionalidad que haga de la palabra un "logos". En la imaginación de Rousseau, antes de la caída en la racionalidad, el ser humano vivía en esa expresividad afectiva natural indicada. Lo que une son los sentimientos y estos no necesitan de la "palabra" sino de otras formas más básicas y universales. El sentimiento une; la razón separa. Los hombres se distancian unos de otros y buscan su dominación. El "sentir", como señala Rousseau, tuvo que estar en el origen.

Por eso a  Steven Mithen, el "rap" le parece demasiado "avanzado" por "retrógrado" que le pueda parecer a algunos. Lo mecánico del "rap" es precisamente lo contrario de lo melódico. El "rap" mantiene un ritmo fijo y es un arte de la palabra, es "logocéntrico", mientras que la música, sin "letra", como muy bien podemos experimentar, por ejemplo, en las películas, dota a la acción de tensión emocional, nos trasmite sentimientos y estados interiores de los personajes. Pensemos en el acompañamiento musical de las películas mudas. Es algo que comprendemos intuitivamente (dentro de ciertas normas culturales en las que estemos educados). No olvidemos que las óperas se representaban en italiano —hubo conflictos teóricos por toda Europa sobre esta cuestión— sin que la gente entendiera el idioma. Puede que no entendieran lo que decían (razonamientos) pero sabían cuando estaban tristes o alegres, comprendían los sentimientos de los personajes con el canto y el gesto. Igual sucede con la expresividad de la danza, que puede hacernos comprender estados básicos de ánimo sin recurrir a la palabra.

La idea de Rousseau era que, en el principio, los seres humanos se comunicaban de esa forma expresiva, una mezcla de canto y gesto, exactamente igual que la teoría que ahora se indica para los neandertales. Recordemos la palabras de Mithen: «Los neandertales usaban una forma de comunicación prelingüística, basada en las variaciones del tono, el ritmo y el timbre de sus voces, un lenguaje musical que acompañaban con gestos y con el que expresaban emociones y fomentaban el sentimiento de grupo.»
La teoría de Rousseau hizo prender en el romanticismo la idea de "desnaturalización": el hombre habría perdido esa capacidad natural "sentimental" con la llegada de la razón, instauradora de la "palabra". Los románticos, siguiendo a Rousseau, pensaban que el hombre había gozado de esas dotes expresivas, que en el origen todos eran "poetas", de ahí la afirmación del Ensayo en la que se señala que el origen era una "lengua de poetas" y no de "geómetras". La aparición de la razón (y la propiedad) habría sacado al hombre de la Naturaleza, separándose lo que en el principio había sido una totalidad, la Poesía entendida como sentimiento que une, que se comparte. De ella habrían salido las demás Artes que son formas especializadas que se fueron separando del tronco común. Por eso, para muchos románticos el "poeta" era el hombre más "natural", el menos alterado por la civilización. Encontraron en la unión de la poesía y la música (el lied romántico, por ejemplo) la máxima intensidad emocional.


Pudiera parecer que cada día descubrimos el Mediterráneo. Solo en parte es así. La teoría de Rousseau nació de su imaginación y especulaciones —que tampoco es un mal saco del que extraer cosas—, pero Steven Mithen no tiene tanta suerte y no tiene que convencer esta vez a los poetas, como hizo Rousseau, sino a la comunidad científica, poco dada a esos deleites y mitificaciones injustificadas. Le pedirán pruebas, razones, argumentos y mucho rigor.
Rousseau no tenía todos esos elementos en su mano, pero su discurso fue poderoso. A veces no se trata tanto de probar las cosas como de ser convincente. A Rousseau no le hicieron caso muchos, pero los que sí se lo hicieron tenían imaginaciones poderosas y muchos lectores deseosos de creer que en el origen del ser humano había un ser sensible y emotivo, capaz de llorar y reír, de amar y odiar, un ser que la civilización había "estropeado" con su artificiosidad. Primero fue la poesía. Los negocios llegarían mucho después.

* "Los neandertales cantaban ópera". ABC 5/02/2013 http://www.abc.es/ciencia/20130205/abci-neandertales-cantaban-opera-201302051641.html





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