domingo, 20 de enero de 2013

Calambres

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ha dicho el presidente Mariano Rajoy que "no le temblará la mano si descubre alguna irregularidad", frase que ha pasado a los titulares de las primeras páginas de casi toda la prensa. Y, no sé por qué, a mí se me ha venido a la memoria —ventajas de la edad— aquella canción —una rumba— del fallecido cantante argentino afincado en España Luis Aguilé, titulada "El tío calambres", cuya letra decía: "Iba contento con mi Biscúter / y mi carnet de la conducción./ Había un peligro en la carretera,/ no me importaba pues era yo./ En una curva, me tragué un burro / sin luces rojas de situación." Como resultas del accidente, continuaba la letra de la canción, el estrellado recibía una transfusión de sangre que le dejaba de por vida con fuertes temblores. La canción terminaba con aquel  "¡Maldito sea el tío calambres / que dio su sangre p'a mi salud / ¡Así se muera el tío calambres / que dio su sangre en la transfusión!". Luis Aguilé interpretaba el número entre temblores y espasmos, con tartamudeos, contagiado de los calambres, que era  lo que le daba la "gracia" final. ¡Terrible! Cosas del año 1969, que fue cuando la interpretó en TVE, en su programa "Galas del sábado", presentado por Joaquín Prat y Laura Valenzuela, como puede verse en "A la carta" (RTVE) en glorioso blanco y negro.


En la política española, no es que nos den "temblores", es que nos dan "calambres". Hay demasiado "burro" suelto "sin luces rojas de situación", como cantaba Luis Aguilé, y eso se acaba pagando en cada curva del camino político. Aquí nos faltan ya cinturones y "airbags" para tanto encontronazo, que tenemos las carreteras nacionales y autonómicas salpicadas de puntos negros de tanto chocar.


No se trata solo de que no nos "tiembl"e la mano; se trata, una vez más, de que nos falla el ojo, de que nos enteramos después, pasado el tiempo, cuando ya hay poco que hacer. Eso deja en mal lugar y como ineficaz el "que no me enteré yo" porque, efectivamente, no se enteran. No dudo en absoluto de la buena intención de Mariano Rajoy a la hora de tomar medidas; el problema es que haya que estarlas tomando cada media hora y demasiado tarde. Aquí los médicos siempre llegan a la autopsia.

Todos los partidos políticos tienen procesos abiertos por lo mismo. Cada uno aguanta su vela cuando le toca y aprovecha su turno de cacerolada en el del rival. Los únicos que pagamos todos somos los ciudadanos, que nos tocan los de unos y los de otros. El rasgado de vestiduras en un arte cínico que se aprende rápido en política. Lo que queremos todos es que no haya que practicarlo con tanta frecuencia.
Los partidos políticos tienen un auténtico problema que nos afecta a todos, un cáncer que deteriora el funcionamiento institucional y resquebraja la confianza ciudadana. Está claro que no han sabido seleccionar a las personas correctas y que no disponen de formas de detección de los comportamientos incorrectos o delictivos. Es tan absurdo suponer que todos son corruptos como suponer que ninguno se entera de nada. Sencillamente, funcionan mal, muy mal  en este aspecto. Es difícil mantener política creíbles con personas y acciones permanentemente bajo sospecha.

Los partidos son maquinarias que atraen a personas con intereses más allá de la política y que la perciben como una forma de ganarse la vida. El diario ABC encabeza su edición digital de hoy  con el artículo titulado "Una vida dedicada a la política (y solamente a la política)"*, en el que se nos recuerda la "trayectoria política" de muchos de los dirigentes de los partidos y colocados como ministros o en otras situaciones de responsabilidad. Llevan en la política desde los dieciséis años y muchos carecen de estudios superiores y de experiencia laboral porque jamás han trabajado en otra cosa. Sus trayectorias comenzaron en las juventudes de los partidos y llegan hasta el ministerio o la presidencia incluso. No han sido brillantes en ningún campo, incluido el de la propia política y, sin embargo, se encuentran en puestos que requieren cada vez más conocimientos. Son parte de una maquinaria institucional por la que trepan como por lianas. Luego son repartidos por los cargos políticos y las administraciones.
Pero hay que tener cuidado con este argumento de la inexperiencia laboral, porque puede cegarnos más de la cuenta. A la política accede también otro grupo de personas con experiencia profesional más que suficiente. Son los "colocados" por el mundo empresarial y de los negocios que establecen las conexiones entre ambos sectores. Son los políticos "puente", los que se sitúan en puestos con la capacidad de favorecer, influir y adjudicar. Entre unos que no saben nada y otros que saben demasiado, lo que queda en cuestión es la figura "profesionalizada" del político.


Los recientes debates sobre las "juventudes" de los partidos y su papel hay que enmarcarlos en una situación de gravísimo paro juvenil, superior al cincuenta por ciento, en la que algunos ven los partidos como la alternativa a un puesto de trabajo. Aquí han saltado con sincronización perfecta los jóvenes de ambos partidos mayoritarios, por una vez de acuerdo. La propuesta de Ana Botella solo ha conseguido que las Nuevas Generaciones del PP le recuerden que su yerno comenzó en las NNGG y ha terminado de próspero empresario. Hacer "carrera política" parece un objetivo razonable, al alcance, no se requiere demasiado. Tampoco creo que sea el remedio a la corrupción alejar a los jóvenes de la política porque la política en sí no es el problema.


Otras propuestas, como la de Esperanza Aguirre, apuntan a la exigencia de haber trabajado antes para poder formar parte de la "clase" política. El diario El Economista señalaba que Esperanza Aguirre:

[...] ha anunciado este miércoles que propondrá en el próximo congreso de su partido que para acceder a un cargo público, escaño o puesto directivo sea obligatorio haber tenido experiencia previa en algo distinto a la política.
Aguirre ha aclarado que lo va a proponer, para que después se apruebe si así se decide en el congreso regional, en el PP de Madrid y que "en el PP nacional que hagan lo que quieran". No obstante, ha matizado que no va a "quitar a nadie de los que están, que hay muchos en esa circunstancia".**

La observación final no deja de tener su sorna y es un reconocimiento de que ahí está una parte del problema. Efectivamente, hay muchos. Se pueden contar, en cambio, con los dedos de una mano el número de profesionales importantes que se hayan incorporado a la política para aportar algo de sus conocimientos y experiencia. Es el efecto de la mala imagen política: llama a los peores y espanta a los mejores.
Esto no es algo de ahora; es una situación que lleva décadas incubándose. En la medida en que se perciba la "política" como un mundo "sucio", atraerá más suciedad y pagaremos todos las consecuencias. Es casi un círculo vicioso. Los políticos se quejan de que por las actuaciones de algunos de ellos, se juzga al resto. Eso es algo que deberían saber, pues se pasan el día dándole vueltas a la "imagen" y a la "opinión pública". A estas alturas de la película deberían saber ya que cada político corrupto contamina la imagen de todos ante la ciudadanía. Se preocupan de la "marca España" y se deberían preocupar también de la "marca Política", que también forma parte de ella. Cuesta más limpiar la política que las playas.
Pero ¿qué salida hay? Nunca desaparecerá la corrupción porque no somos seres angélicos ni los dioses que Rousseau requería para la perfección democrática. Hace mucho que se descubrió eso. De lo que se trata es de la percepción del problema y de las actitudes de los partidos y de la sociedad frente a ellos. Ante la corrupción tiene que haber una respuesta sin fisuras ni matices, que se demuestre con hechos y no con promesas de hechos. No se debe salir a decir que "no nos temblará la mano" cuando lo que está temblando ya es el suelo mismo como consecuencia de los terremotos producidos.


La cara A del disco de Luis Aguilé que incluía "El tío calambres" se titulaba de forma visionaria "Es el sol español", el  que más calienta. Entre temblores y calambres, no vivimos para sobresaltos y disgustos. ¡Maldito sea el tío calambres!

* "Una vida dedicada a la política (y solo a la política)" ABC 20/01/2013 http://www.abc.es/espana/20130120/abci-politicos-trabajo-201301181306.html
** "Esperanza Aguirre propondrá en los suyos la obligación de fichar a políticos con experiencia propia" El Economista 16/01/2013 http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/cheviene/politica/noticias/4531907/01/13/Aguirre-Los-politicos-tenemos-que-ser-intachables-y-ademas-parecerlo.html



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