sábado, 5 de mayo de 2012

La deslocalización china

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De forma directa, el diario El Mundo titula: “Las empresa chinas se van a África”*. Los chinos han aumentado su nivel de vida y les resulta más rentable producir en el más empobrecido y abandonado continente africano que en casa. La lógica capitalista no deja de ser ni lógica ni capitalista aunque la lleve adelante un gobierno teóricamente comunista.
El despliegue chino se está realizando en todos los ámbitos: en la explotación de las materias primas en donde se encuentren, en la formación de técnicos por todo el mundo y ahora en la captación de mano de obra más barata trasladando sus fábricas. Materias primas, capital intelectual y proletariado a distancia mediante la deslocalización.
Una parte importante de las cosas que ocurren en el mundo se deben a los movimientos chinos sobre el tablero global. Es lógico que así sea primero por su tamaño, después porque están actuando por todas partes, poco a poco, desplegándose tácticamente. Aprovechando los recelos y heridas abiertas por Occidente —Europa y Estados Unidos—, China va tomando posiciones allí donde no quieren saber nada de nosotros.


El caso de América Latina es claro. El papel de China —directa o indirectamente— en la expropiación argentina de YPF está pendiente de aclarar. Pocos días antes de la expropiación surgía la noticia de la oferta de Sinopec (China Petrochemical Corp.) a Repsol para comprar el 100% de YPF con una oferta de 15.000 millones de dólares. Repsol lo estimaba en 18.500. Desde 2009 había ofertas de otras compañías chinas para comprar parte de YPF. La oferta se hace en los momentos en los que los rumores de la nacionalización son inminentes. Un buen momento para comprar a la baja. Los rumores habían hecho bajar las acciones de YPF en el mercado. Cuando se expropió el 51% que la compañía española tenía, los chinos de Sinopec adoptaron la postura típica de la negociación: antes nos interesaba, ahora ya no tanto. Está por ver si los "brujos" de Cristina Fernández acertaron. Que el gobierno de  Fernández haya creído más rentable negociar con China que dejar que lo hiciera Repsol es algo que veremos qué costes tiene para todos, incluidos los argentinos. Veremos en manos de quién acaba ese petroleo y ese dinero.
En 2005, analizaban así las relaciones entre Venezuela y China desde la política desarrollada por Hugo Chávez:

Venezuela, quinto exportador de petróleo del mundo, está inmersa en un esfuerzo masivo para diversificar sus ventas petroleras al extranjero y la inversión foránea, mientras al mismo tiempo busca reducir la dependencia política y económica de Estados Unidos. Los últimos meses han estado llenos de actividad, pues Venezuela está expandiendo sus asociaciones comerciales internacionales y renegociando contratos de recursos estratégicos. Chávez ha extendido su mano hacia gigantes comerciales rivales de Estados Unidos, tales como China, India y Rusia, así como a estados forajidos, marginados como Irán, Libia y Cuba. Al fortalecer vínculos internacionales, espera protegerse contra una posible intervención de Estados Unidos y abrir el país a una guerra de ofertas de inversión a cambio de sus valiosos recursos petroleros.
En octubre de 2004, Iván Orellana, representante de Venezuela ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), declaró que Venezuela está buscando nuevos clientes para su petróleo. El precursor de este esfuerzo de multipolarización es China, la superpotencia asiática emergente. Beijing ha dado grandes pasos en los últimos años para salvaguardar su seguridad energética. A fin de satisfacer futuras demandas energéticas, China busca con avidez asociaciones conjuntas y participaciones en operaciones mineras y petroleras en todo el mundo.**




La conversión de una parte del mundo en fábrica china y de otra en mercado chino tendrá consecuencias para la propia China que se verá arrastrada por los mismos conflictos que ella ha desatado en el resto del planeta: la desindustrialización de los países al convertirse en la alternativa de producción más barata. China elige África porque es más barata la mano de obra y se puede beneficiar de producir allí y del rechazo al occidente colonial. China no ha sido colonialista en su historia —hasta el momento— y no está en el foco obsesivo de antipatía que muchos tienen colocado sobre Europa y Estados Unidos, como ocurre en los países árabes y Latinoamérica, por ejemplo, sufridores de los colonialismos europeos y estadounidenses. A Cristina Fernández le basta con agitar los demonios coloniales para obtener el aplauso fácil, ya sea contra España o contra Reino Unido. Es algo que tiene en común con gobernantes anteriores. 
Es ahora cuando China está saliendo de su muralla y, como era previsible, están empezando a despertar recelos [ver entrada: El nuevo ¡China go home!] contra lo que supone su llegada a ciertos países por sus efectos deformantes sobre la economía. China no es una ONG. Va allí dónde le interesa para su propio desarrollo. No le interesa “África”; le interesa la mano de obra barata africana. Esta por ver si el "win-win" proclamado, el "todos ganamos", es posible o tan siquiera creíble.



Recoge el diario El Mundo en el artículo citado fuentes del Banco Mundial:

“Ha llegado el momento de que África profundice en la manufacturación y se apodere de unos 85 millones de empleos potenciales, ya que los salarios reales están creciendo en China y las empresas de este país buscan fuera para recolocarse”. Así describe el Banco Mundial la oportunidad de la región subsahariana para crecer en un futuro muy próximo a costa de Asia.
En el informe 'Todo sobre empleos: de Asia a África', el Banco Mundial advierte de que la deslocalización de las industrias ligeras de manufacturas chinas a África puede servir como plataforma de lanzamiento para la "largamente retrasada" transformación económica del continente.*


Las posibilidades globales se reducen y quedan limitadas por los recursos naturales, primero, y el coste de la mano de obra después. China es consciente de que la forma de compensar la desindustrialización que emprende al deslocalizar empresas es crear expectativas a su propia población. Y eso solo es posible transformando su propio modelo y dedicándose, además, a la investigación y la innovación. La creación de centros tecnológicos e investigadores es un paso adelante: da salida a sus ciudadanos formados, reduce la dependencia del occidente investigador y podrá llegar a crear propia industria independiente que pueda exportar con un “made in África”  pero “pensado en China”. Para eso los chinos han enviado a sus estudiantes por todas las universidades del mundo. Una vez formados, ocupan los puestos en sus empresas y en las empresas que están creando por medio mundo, especialmente en América Latina y en África. Extraen materias primas y crean empresas conjuntas, además de convertirse en abastecedores de esos incipientes mercados. Ellos cubren todo el ciclo.

Cuando todo esto ocurra, se habrán abierto y cerrado algunas posibilidades históricas. Se habrá creado el más complejo sistema de interdependencias de la historia de la humanidad, algo que nunca se habría podido soñar y, lo que es peor, controlar. A la sociedad económicamente global, se añadirá la comunicativa, que será en su conjunto un sistema hipersensible.
La actual locura económica puede entenderse como una manifestación de la manipulación de la economía o, por el contrario, como la incapacidad de controlarla. Las herramientas de que se dispone son imperfectas —como se demuestra cada día— porque no se llega a comprender el propio funcionamiento del sistema. Existen tal cantidad de variables que es prácticamente imposible establecer cualquier modelo que lo represente medianamente. Hemos climatizado la economía: los pronósticos son pura especulación más allá de tres días. Y estas tormentas y ciclones económicos arrasan un país o un continente en meses.
Estamos creando un mundo impensable e ingobernable.


* "Las fábricas chinas se marchan a África". El Mundo 5/05/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/04/economia/1336156168.html
** "China y el petróleo venezolano: ¿Una buena mezcla?" VenEconomía Vol. 22 nº 5 - febrero 2005. http://www.veneconomy.com/site/files/articulos/artEsp4107_2829.pdf






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