sábado, 30 de abril de 2011

El escándalo del paro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay que volver una y otra vez a ello. Hemos creado un modelo de economía y de sociedad, el uno consecuencia del otro, con una circularidad bochornosa, incapaz de ofrecer una alternativa real al problema del paro y, específicamente, al del paro juvenil. Seamos más claros: es el modelo el que provoca esta situación. Nuestros políticos son incapaces de generar más excusas ante la evidencia y contundencia de los datos y de la realidad que reflejan.* Hemos retrocedido dos décadas.
Este país eligió en su momento, hace más de veinte años, un modelo que estamos pagando ahora. Por él, con ligeras diferencias de matices, han trabajado los gobiernos de los partidos que han accedido al poder en cada uno de los niveles, nacional, autonómico y local. Desde el punto de vista político, se ha trabajado en el cortoplacismo, en tener un aparente éxito que permitiera afrontar las siguientes elecciones con unas cifras aparentemente buenas pero que encubrían una triste realidad: una economía débil, hipersensible a los vaivenes exteriores, sin capacidad de recuperación rápida, con un nivel muy bajo de producción y cada vez más dependiente de que a los demás les vaya bien. Nuestros gobernantes se han escudado en todo lo escudable para justificar una economía que se desarrollaba a fuerza de unos principios interiores más que en una idea de futuro. Y estos principios han sido la especulación, el consumismo, el endeudamiento y la economía sumergida.
Es simplemente vergonzoso que, incapaces de crear empleo, a tiro de piedra de los cinco millones de parados, los planes del gobierno se centren en maquillar esas cifras a través de planes para hacer aflorar el empleo sumergido, cuando éste ha sido una clave del modelo español. La economía sumergida es activa y se libera de muchas de las regulaciones, provoca el consumo, pero también el endeudamiento, que es la causa de gran parte de nuestros problemas domésticos y empresariales al contraerse el consumo. Con todo el mundo endeudado, los parones de consumo se convierten en dramas y arrastran en cadena. Aumentan los índices de morosidad y los de paro por falta de actividad o por falta de crédito. Es lo que hemos sembrado y de lo que hemos presumido, gobierno tras gobierno en veinte años.
Ahora los bancos, mientras avisan públicamente de las restricciones de los créditos, se dedican a hacer campañas telefónicas llamando a sus clientes con cuentas corrientes estables ofreciéndoles la posibilidad de créditos que estos no han solicitado. Un auténtico despropósito después de haber estado dando créditos poco fundamentados en los momentos de alegría crediticia.
Los sindicatos, ineficaces igualmente, desconfían del plan de afloramiento del empleo y proponen redefinir el “motor” de la construcción dedicándolo a la rehabilitación de las viviendas. Más de lo mismo, la misma carencia de ideas y de futuro. ¿Es tan difícil entender que no es posible exportar casas? ¿Es tan difícil entender que la llegada masiva de la inmigración, otro grupo fuertemente castigado, se favoreció para tener a una gran mayoría dentro del subempleo clandestino como forma de abaratamiento de los costes y aumento del beneficio, que no de bajada de los precios, qué ese subempleo se ha extendido al empleo femenino y juvenil? ¿Que se ha contabilizado como “juveniles” a las personas hasta los 35 años para hacer creer que era un problema transitorio y que después pasaban al empleo “senior”? ¿Es tan complicado entender que se ha fomentado la precariedad en el empleo presentándolo como la única alternativa viable contra el desempleo y que este modelo se ha enquistado en nuestra vida laboral hasta unos niveles absolutamente infames? ¿Es tan difícil?
Nadie se pregunta por qué nuestro “sólido modelo económico” no consigue salir del fondo después del crecimiento continuado, ese modelo que en declaraciones en Nueva York de nuestro actual presidente de gobierno presumía de ser envidiado por los demás países europeos:

"Hemos superado la media europea y a Italia, cosa que deprime mucho al primer ministro (Silvio) Berlusconi; pero nuestro objetivo es superar a Francia en tres o cuatro años, y esto no lo quiere ni oír nuestro amigo (Nicolas) Sarkozy", bromeó Rodríguez Zapatero.*


Para muchos, aquella broma era entonces —hace tres años— y ahora un sarcasmo y un despropósito porque significaba la constatación de la falacia o del delirio en el que este país ha vivido y sigue viviendo inducido por una forma irresponsable y demagógica de hacer política. Ni Italia ni Francia nos envidian ni se deprimen por pensar en nosotros. Somos nosotros los que nos deprimimos ante la falta absoluta de perspectivas de arreglo de una situación generada no por las crisis de los demás sino por la nuestra propia.
El sistema político español, por su propia evolución, ha producido un modelo de dirigente nacido en el interior de los propios partidos que está claro que no es capaz de enfrentarse a la realidad de los problemas. Entrenados en la demagogia, trepan por las escalas internas hasta llegar a los puestos en los que son incapaces de tener ideas u ofrecer soluciones. Y si las tienen, no las muestran temerosos de cualquier daño a su imagen personal o del partido. Con una clase política tan corta de miras es difícil poder confiar en soluciones. Solo la receta del mal médico: a ver si el tiempo lo cura.
La fuga de nuestros jóvenes mejor formados a otros países es uno de nuestros mayores dramas, ya que supone la ausencia de un futuro en condiciones, la incapacidad de ofrecerles algo mejor. Es el indicador que ha marcado la vida de muchos países, la ausencia de oportunidades, el dilema permanente entre quedarte en un país que no te puede ofrecer apenas nada o tratar de buscarte tu futuro desligado del de tu propio país. Ocurrió en los cincuenta y en los setenta. Vuelve a ocurrir. La pérdida es más grave ya que la fuga de los mejor preparados nos priva de la posibilidad de tener el día de mañana una mejor clase política, más comprometida y eficaz para beneficio de todos.

* “El 90%  de los que pierden empleo, menor de 35 años” El País 30/04/2011  http://www.elpais.com/articulo/economia/90/pierden/empleo/menor/35/anos/elpepieco/20110430elpepieco_6/Tes

* “Zapatero en Nueva York: ‘El sistema financiero español es el más sólido del mundo” Efe / El confidencial 24/09/2008 http://www.elconfidencial.com/cache/2008/09/24/espana_63_zapatero_nueva.html



La seguridad del bolsillo y la libertad: un razonamiento perverso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ya ocurrió en Egipto. A la gente se le ofrece una falsa alternativa: o el bolsillo o la democracia; turismo o libertades. Los razonamientos, unos sutiles y otros no tanto, obligan a plantearse el sentido y la oportunidad de sus reivindicaciones. Las reacciones ayer ante el atentado de Marrakech eran en su mayoría pesimistas por temor a que sea un freno para las reformas emprendidas o tímidamente esbozadas por el trono de Marruecos. La autoridad se ve obligada a reforzarse para garantizar la seguridad y las reivindicaciones bajan en intensidad por temor a provocar reacciones negativas, tanto de los terroristas como de la propia autoridad. El terrorismo acaba imponiéndote sus ritmos y dirigiendo tus actos.
Durante la revolución egipcia, las televisiones y artículos de todos los medios se llenaron, junto con los sublevados y sus esfuerzos por alcanzar las libertades, de personas que manifestaban su desesperación porque los turistas ya no llegaban con la misma asiduidad o, sencillamente, habían desaparecido. Puede que la alternativa a hacer un “turismo de revolución” le parezca a alguien viable, pero es poco probable que las agencias lo promuevan. El proceso natural es que se interrumpan muchas actividades y, especialmente, el turismo. Las exigencias de seguridad para los visitantes han producido en muchos lugares guetos turísticos de lujo en medio de desiertos de pobreza. De esta forma, el turismo lejos de ser en una herramienta de intercambio, una actividad de conocimiento, se convierte en un instrumento indirecto de opresión y de falsificación de la realidad existente tras el decorado idílico. El establecimiento de esta doble realidad, además, produce el caldo de cultivo de la xenofobia, ya que se culpa al turista del aumento de la represión y del inmovilismo. Las reacciones sociales ante el fenómeno turístico son dobles, positivas y negativas. Unos entienden que les beneficia económicamente, pero otros piensan que es la justificación de la represión.
El turismo es una gran herramienta de desarrollo, pero no puede ser una coartada para mantener a los pueblos oprimidos con la excusa de la seguridad. Así sucedió en Egipto, en donde los convoyes policiales escoltaban a los vehículos turísticos como garantía de seguridad, con policía en cada esquina o, incluso, con guardaespaldas en cada planta en determinados hoteles. Lejos de abrir el país, lo que hace es cerrarlo, crear un oasis turístico vigilado.
El atentado de Marrakech está absolutamente calculado en su objetivo: matar europeos para dañar la fuente de ingresos turística y así hacer que los marroquíes se vuelvan tibios ante las exigencias de reformas. Es un ataque de billar, a dos bandas.
El pueblo de Marruecos tiene claras sus demandas de derechos y libertades y así debe seguir en su camino hacia las mejoras sociales. Como hemos visto y seguimos viendo, el camino no está siendo fácil para ninguno de estos países, pero nadie ha dicho que lo fuera. La seguridad no puede ser una alternativa a la libertad. Cuando los pueblos alcanzan los niveles deseados de libertades democráticas, tienen las herramientas necesarias para, sin complejos, enfrentarse a los que ignoran sus derechos. La creencia en que la democracia es un sistema débil es un argumento perverso que solo utiliza el que no cree en ella.



viernes, 29 de abril de 2011

Marrakech: contra los atentados, apostar por la democracia


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los intereses para que el mundo árabe no avance hacia la democracia son múltiples y extraños, muchas veces de frentes absolutamente dispares, pero coincidentes en sus objetivos. La diversidad de situaciones, los intereses en juego de los vecinos, los intereses de los vecinos de los vecinos, los intereses de los socios económicos…, un larguísimo rosario de interesados en que no haya avances.
Los levantamientos en estos países tienen un punto en común: no quieren a sus gobernantes. Eso es lo esencial. Están hartos de tener que tragarse lo que opinan de lo que ocurre a su alrededor; están hartos de tener que estar todo el día viendo en cada esquina, en cada pared, los retratos de gente que les oprime, se queda con su dinero, y no mejora un ápice su vida.
El atentado de ayer en Marrakech tiene efectos negativos para muchos y positivos para muy pocos. Habrá que preguntarse a quién aprovecha para llegar a saber quién está detrás de cualquier fanático o secta que aparezca como responsable. Es cierto que hay muchos incontrolados y que basta una persona para provocar una masacre, pero no suele ser así.

El restaurante Argana, antes y después del atentado

La democracia está trayendo cambios acelerados. Necesariamente, los pueblos que van ganando en capacidad de decisión modifican sus posiciones hacia otras opciones con las que estén más de acuerdo y que consideran suyas. Esto puede afectar, obviamente, a las relaciones con otros. Eso está ocurriendo con las nuevas orientaciones políticas de Egipto*. Desde el principio, quien más reticente se ha mostrado con la perspectiva del cambio ha sido el Estado de Israel. Sin embargo, las razones que Israel aduce no han sido nunca positivas, sino que han partido de la negación de que en los países árabes se pudiera dar una democracia. Esta afirmación rotunda y desacertada se realiza desde la creencia de que Israel representa la única democracia en la zona y que así seguirá siendo. Sin embargo, la democracia es algo más. Y eso incluye el desear que los demás puedan llegar a serlo. Cualquier democracia que se considere exclusiva, realmente no lo es. El demócrata quiere que los demás lo sean, aunque eso signifique no estar de acuerdo.
Hay que apostar por la democracia y la paz en la zona. No es lo mismo, pero no son elementos incompatibles. Israel tiene que asumir el proceso de democratización de los países de la zona y dejar de practicar el determinismo cultural: que el mundo árabe no puede ser democrático porque carece de las bases para ello. La posibilidad de apertura democrática en la zona puede ser la oportunidad para realizar avances auténticos hacia una solución que hasta el momento no llega más que a través de mantener a los países controlados desde fuera. Esto lo único que ha hecho es generar rechazos y tensiones por la pérdida de soberanía real.
Israel tiene que entender —y practicar— que debe buscar soluciones negociadas y no recurrir a las presiones artificiales de terceros que solo han servido para producir una calma relativa a costa de mantener regímenes dictatoriales que garantizaban su “tranquilidad”. Es una ocasión histórica para Israel como lo es para toda la zona. Cualquier acuerdo con deseo de futuro y de solución pasará por los pueblos. Lo demás será artificial y provisional. Tendrá que salir de sus posiciones cerradas y negociar. Igualmente, las nuevas democracias deberán aprender a controlar la violencia interna de los extremismos y actuar como mediadores ejerciendo la autoridad y la obligación moral que supone tener libertad.
El atentado de ayer en Marrakech es un atentado múltiple: contra Occidente, pero sobre todo contra los cambios democráticos en Marruecos y en los demás países. Me temo que no será el último y se puede producir un aumento en diversos escenarios. Lo que es necesario tener claro es que, sean contra el que sean, en el fondo lo que buscan es cercenar las posibilidades de acceso a la libertad de los pueblos, aislarlos de nuevo.
En el siglo XXI solo es posible construir un mundo habitable desde unas relaciones de libertad y fomento del desarrollo de los países más atrasados. Seguir manteniendo políticas neocoloniales a través de las nuevas formas de intervención económica o militar, seguir practicando diplomacias de intereses y presiones a cualquier precio ignorando las voluntades de los países y sus deseos de mejora social, no generará nunca nada bueno. No lo ha producido hasta el momento.
En las últimas décadas  el mundo se ha llenado de bellas de declaraciones y actos inútiles. Va siendo hora de invertir en transformaciones reales. Los enemigos de la democracia en los países árabes son muchos y diversos, pero las ganas de ser libres las tienen casi todos.

* David D. Kirkpatrick, “In Shift, Egypt Warms to Iran and Hamas, Israel’s Foes” The New York Times 28/04/2011 http://www.nytimes.com/2011/04/29/world/middleeast/29egypt.html?_r=1&hp

La plaza en la que se encuentra el restaurante


jueves, 28 de abril de 2011

La señora McDowell quiere una buena educación para su hijo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Estados Unidos se debate desde hace varias semanas por un caso controvertido* que ha dejado al descubierto las peculiaridades del sistema educativo estadounidense y sus reglas.
El desalojo de una mujer, la señora Ana Márquez, por incumplimiento del contrato de arrendamiento de su vivienda, sirvió para detectar la dirección falsificada de otra. La señora McDowell había utilizado la dirección de la niñera de su hijo para inscribirle en una escuela mejor de otro distrito. Gracias a la dirección falsa, su hijo pudo inscribirse y asistir a las clases en la Brookside Elementary School, en el distrito de Newark, en Connecticut, en lugar del de Bridgeport, que le correspondía por su dirección oficial.
Tanya Macdowell fue detenida y se enfrenta ahora a una acusación de fraude y robo por valor de más de 15.000 dólares, el precio de la matricula defraudada, y a una pena de 20 años de prisión.**

 
En el Estado de Connecticut, debes inscribir a los niños en las escuelas de tu distrito puesto que se financian por los impuestos. Esto, a primera vista es un logro, es educación para todos, pero tiene sus problemas. El hecho es positivo si existe un nivel similar entre las escuelas, pero ¿qué ocurre si las diferencias entre unas y otras son abismales? Sencillamente, el sistema se convierte en un “destino escolar” que acrecienta las diferencias educativas entre los distritos y entre las personas. Al no haber movilidad, si vives en un determinado barrio estás condenado a recibir la educación que en ese barrio se recibe. El sistema se convierte en una sutil forma de compartimentación cerrada de la calidad, que se convierte en una diferencia local. Los niños están con los de su propio barrio y las diferencias entre los barrios ricos y los pobres, probablemente, se reflejen en más de un aspecto.
El caso se complica con el historial y la situación de la señora Macdowell, que vive por temporadas en su coche o en casa de los amigos que la acogen y tiene un historial de detenciones por tráfico de drogas y robos. Tratan de que estos aspectos no intervengan en el debate, alejándolo de su raíz educativa discriminatoria, pero, lógicamente, también pesan.
Hay dos planos, el caso concreto y la situación general. Los puntos débiles de las acciones de la señora Macdowell existen y la ciudad se defiende: ¿por qué no señaló que estaba sin hogar o por qué no inscribió a su hijo en la escuela que le tocaba? Para otros, los aspectos específicos del caso no deben atentar contra el principal problema, las grandes diferencias existentes entre unas escuelas y otras. Nadie tiene dudas sobre el carácter fraudulento de la falsificación de la dirección, pero la pregunta es por qué lo hizo. Y esta es la más sencilla de responder: porque era mejor escuela.
La educación es los Estados Unidos es un factor decisivo en el desarrollo de las posibilidades. En casi todas las partes lo es, por eso es esencial que se convierta en un elemento que genere oportunidades y no diferencias. El sistema de Connecticut no es diferente al que tenemos aquí en la enseñanza pública —el centro más cercano y luego todas los consideraciones que se puedan hacer—, el problema es si se establece un rígido sistema de matriculaciones y no se realiza un reparto de recursos equitativo. Entonces, las diferencias se perpetúan y la educación deja de  cumplir su función. Habrá los que digan: “¿y qué?, las diferencias son buenas. Pero para eso tienen sus propias ofertas educativas y no la enseñanza pública. Un país que renuncia a tener una educación pública de calidad, equitativa y niveladora es un país condenado al desajuste social.
Desde hace años se lanza a la enseñanza pública a competir como si fueran instituciones privadas en el mercado. No creo que sea la política pública más adecuada generar diferencias, más bien debería producir oportunidades. La enseñanza no debe servir para uniformar a las personas sino para poder sacar de ellas, en su propio provecho, sus posibilidades a través del desarrollo de sus facultades. No es un sistema de competencia entre las personas, sino una forma de aprendizaje doble: del conocimiento que se transmite y de la propia convivencia social. Transmitimos conocimientos y modelos. A veces los conocimientos son buenos, pero los modelos son nefastos.
Pensamos demasiado en la educación como el “carburante” de las competiciones y deberíamos pensar en términos más del desarrollo de las personas. Tendríamos gentes más maduras y menos egoístas. No venimos al mundo a competir, sino a tratar de ser imperfectamente felices en compañía de otras personas. Hemos convertido el mundo en una gigantesca fábrica en la que se produce y consume. Parece que no hay otras dimensiones humanas. ¿Resultado?: carencias afectivas y emocionales, inmadurez, egoísmo. Individual y socialmente tenemos una obligación: hacer desaparecer los obstáculos que nos impiden ser un poco mejores, un poco más felices.
La Señora McDowell es culpable de haber querido que su hijo de seis años fuera a una escuela mejor que la que le correspondía, en el barrio que le correspondía. Para poder ir a otra escuela, primero debería ganar dinero, tener una casa en otro lugar mejor que en el que había vivido hasta entonces. El sitio en el que vives está en función de los ingresos de los que dispones. La señora McDowell vivía en su coche y quería que su hijo no tuviera que hacerlo. Probablemente hubiera tenido otras formas de intentarlo, pero para eso tendríamos que conocer cuál fue el pasado educativo de Tanya MacDowell. Y de eso nadie habla.

* "In a Mother's Case,  Reminders of Inequalities" The New York Times 27/04/2011 http://www.nytimes.com/2011/04/28/nyregion/some-see-educational-inequality-at-heart-of-connecticut-case.html?_r=1&hp

** "Mother who sent six-year-old son to school in the wrong town colud face jail for 20 years" Mail Online 26/04/2011 http://www.dailymail.co.uk/news/article-1380756/Mother-Tanya-McDowell-sent-son-6-school-wrong-town-face-jail.html



miércoles, 27 de abril de 2011

Energía para Gadafi: qué tiene que hacer para que dejemos de venderle

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Están por encima del bien y del mal porque para ellas solo existen el beneficio o las pérdidas. No se guían por el sentido común, sino por los vacíos legales. La refinería italiana Saras ha vendido gasolina a la Libia de Gadafi*. Mientras Berlusconi, el reticente, aceptaba ahora enviar aviones a Libia, las empresas italianas siguen suministrando un material básico para la guerra: la gasolina. Gracias a Saras el conflicto durará un poco más, habrá unas cuantas muertes más. Pero eso no es cosa suya. Los suyo es vender y tienen una lista donde les dicen a quiénes no pueden vender. Miran la lista y ya está. El mundo es simple. Tú pides, yo te doy. ¿Libia, ocurre algo en Libia?
La empresa libia compradora es una empresa controlada por Hanibal, uno de los hijos de Gadafi, pero eso no es novedad. ¡Qué gran familia! ¡Qué emprendedores todos! Su pueblo debería tomar ejemplo de ellos. Cumplidores, hombres de palabra, laboriosos…
También nos enteramos hoy de que el coronel está mandando a los menores de las escuelas al frente**. Tienen una asignatura, normal en los países democráticos, de instrucción bélica. Suponemos que con libros en los que se cuentan las gloriosas hazañas del dictador más amado del mundo y así los jóvenes sienten del deseo de emulación del líder glorioso. ¿Hay mejor ejemplo? Quizá tengan la suerte de servir bajo el mando de otro de los hijos de Gadafi en la Brigada 32, el cuerpo de elite.
La inmoralidad de Gadafi es patente. Su pueblo es un instrumento más para perpetuarse en el poder, que no es más que la base de operaciones de una familia que se ha enriquecido con las especulaciones permanentes sobre cualquier bien o moneda que circulara por Libia [ver entrada].
La de Saras también lo es. La empresa italiana que ha vendido gasolina a Gadafi sabía a quién se la vendía. Es imposible vender un barco cargado de gasolina sin saberlo. Pero no se trata de a quién se lo vendes, sino de cómo burlar las normativas y conseguir el objetivo final: vender. Desde esta perspectiva absolutamente inmoral no existe más que la regla de la venta: busca el mejor precio, elimina los obstáculos. Satisfechos, se felicitarán porque han conseguido llegar a un buen cliente. Sus ejecutivos de ventas estarán felices con sus primas y bonificaciones y unos los mirarán con admiración y otros con envidia. ¡Qué buen negocio! Mientras el ministro Frattini cerraba negocios futuros con los rebeldes libios hace unos días***, las empresas los cierran con el dictador. ¡Ah, Italia, qué equitativa!
Entre la legalidad —el vacío legal— y la moralidad no hay una línea fina; existe una franja inmensa trazada por los principios, cuando se tienen. La inmoralidad del tramposo Gadafi, que sigue bombardeando Misrata, sembrando de minas el país y utilizando nuestras bombas de racimo, es manifiesta y no hace cada día sino confirmarla. La de la empresa italiana, su socio energético, es una manifestación más de que la ética se ha desplazado de nuestras prioridades. Vender a un dictador es malo; vender a un dictador en plena guerra es criminal. Lo ponga en la lista o no.

* “Exclusiva: Libia importa gasolina de refinería Italia: fuentes” Reuters 26/04/2011 http://lta.reuters.com/article/worldNews/idLTASIE73P0JH20110426
** “Gadafi envía a adolescentes al frente” El País 26/04/2011 http://www.elpais.com/articulo/internacional/Gadafi/envia/adolescentes/frente/elpepuint/20110427elpepiint_13/Tes
*** “Italia defiende los intereses que tenía con el régimen de Gadafi” La Voz de Asturias 20/04/2011 http://www.lavozdeasturias.es/mundo/italia-fi-ende-intereses-regimen-gada-fi_0_466153465.html



Los suicidas de France Télécom

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En la empresa France Télécom tienen una epidemia de suicidios. Según los datos que aporta el diario El Mundo, “el año pasado, 25 personas se quitaron la vida y entre 2008 y 2009, 35”.* La empresa tardó en reconocer su responsabilidad en el estado de los trabajadores hasta que uno de los suicidas denunció “una ’sobrecarga de trabajo’ y una ‘gestión basada en el terror’.*
Estremece y aterra que un suicidio aparezca en la sección de Economía por lo que implica de especialización: suben o bajan las muertes, como sube o baja la Bolsa, como se habla de beneficios y pérdidas… Pero las pérdidas aquí son humanas y esta muerte se considera un accidente laboral. Significa que la desesperación es un riesgo del trabajo. Pero un accidente es otra cosa. Aquí no hay lugar a cascos, ni a cuerdas que nos sujeten a ningún lado, ni mascarillas que nos eviten respirar sustancias tóxicas… Aquí el riesgo es el trabajo mismo o, para ser más precisos, la forma en que te hacen vivirlo, esa "gestión basada en el terror". La empresa, nos cuenta la prensa, está dando cursillos preventivos para evitar que los empleados se sigan suicidando.
  ¿Cómo valora a su formador? Puntúelo de 1 a 9 ¿Se explicó con claridad? ¿Considera que los conocimientos aportados son útiles para su puesto de trabajo?¿Se siente ahora más identificado con la política de la empresa?...
¿Sigue queriendo matarse?¿Desea más información? ¿Recomendaría este cursillo? Esta información es confidencial.

 ¿Qué está ocurriendo en France Télécom? ¿Qué nos está ocurriendo? Nos sorprende el acto de dignidad del tunecino abofeteado, humillado, al que le quitan el puesto callejero con el que mantiene a su familia, nos sorprenden los imitadores en otros países, pero somos incapaces de ver el significado, el mensaje que nos están enviando día tras día.
En el año 2009, la empresa negaba que los suicidios fueran algo al margen de las tasas nacionales normales y señalaba que se debían a circunstancias personales. En el año 2000 se había producido 28 suicidios de empleados; la tasa nacional es de 26 por cada 100.000 habitantes, según la OMS. La empresa consideró que eran cifras normales ya que tiene 100.000 empleados. Pero el suicida que dio lugar a la noticia se había abierto el estómago con un cuchillo en plena reunión de trabajo al notificársele un traslado.** No era un lugar muy íntimo para hacerlo; no era el escenario para dar salida a los problemas personales.
El gigante taiwanés Foxconn —fabricante para Apple. Hewlett-Packard y Sony Erickson—, con más de 420.000 empleados en su factoría-ciudad de Shenzhen, contrató 2.000 psiquiatras y algunos monjes budistas en 2010 para atender la salud mental de sus empleados ante los frecuentes casos de suicidio lanzándose al vacío. Steve Jobs***, el presidente ejecutivo de Apple, tuvo que salir a decir que sus productos no estaban “contaminados” por condiciones de sobre explotación en China. Pero algo ocurría a los chinos que se lanzaban al vacío. La empresa decidió poner redes de seguridad en los edificios.
En 2009, las cifras oficiales de Estados Unidos hablaban del aumento del 28% de la cifra de “suicidios en el lugar de trabajo”****, frente al descenso del 10% en las muertes laborales. 251 personas se suicidaron en sus empresas, la cifra más alta desde que en 1992 comenzaron a desarrollar las estadísticas.
Podríamos seguir…
El trabajador de France Télécom se ha quemado. La revolución de Túnez, la que encendió lo que ocurre hoy en todos los países árabes, comenzó con un joven que se quemó a lo bonzo [ver entrada]. Prenderse fuego es una forma especial de suicidio. Todas lo son, pero quemarse conlleva un elemento de atención y protesta pública. El suicidio quemándote es arrojar tu muerte a la cara de alguien, acusar, señalar con el dedo, dejar en evidencia.


En la pared de France Télécom ha quedado una mancha negra, una mancha tiznada, testimonio de una muerte horrible, testimonio de una desesperación. Una mancha y unas solitarias flores, un intento de humanizar una pared marcada, sangre negra.
Nuestra “filosofía” empresarial, nuestro modelo deshumaniza; no quiere seres humanos, quiere resultados. Los seres humanos no son más que medios para conseguirlos. Somete a  presión constante y las muertes son un goteo, la punta visible del iceberg de la depresión, la angustia y la desesperación en la que muchos se encuentran permanentemente. Hemos hecho un mundo de incentivos dobles, los del éxito y los del suicidio. Nuestro listón está constantemente elevándose en una insaciable exigencia de eficacia. La sonrisa del éxito no es más que una máscara que oculta los procesos interiores, absolutamente destructivos, que produce.
Los suicidas laborales son la cara opuesta de un sistema que se basa en la satisfacción momentánea y en la insatisfacción permanente; un sistema que lleva al límite y nunca se relaja porque lo que has conseguido no es más que una parte de lo que puedes conseguir. La tensión no alcanza solo a las empresas que van mal, también se vive en las que van bien porque eso no significa nada. No hay que ir bien, hay que ir mejor. Nunca es bastante. El show económico debe continuar.

* “Un trabajador de France Télécom se suicida a lo bonzo” El Mundo 26/04/2011  http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/26/economia/1303820424.html
** “Francia, inquieta ante los suicidios en France Telecom” El Mundo 14/09/2009 http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/13/internacional/1252803654.html
*** “Steve Jobs encuentra ‘preocupante’ los suicidios en la fábrica de Foxconn en China” El Mundo 2/06/2010 http://www.elmundo.es/elmundo/2010/06/02/navegante/1275464699.html

martes, 26 de abril de 2011

Mejor chispas que humo: el camino del tabaco (electrónico)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En Estados Unidos acaban de resolver un problema clasificatorio importante: donde colocar los cigarrillos electrónicos, los e-cigarrettes.* Este dispositivo sirve para dejar de fumar fumando, porque “fumar” es un acto complejo, la suma de muchos actos: físicos, psíquicos y sociales. Hay dispositivos que sirven para dejar de fumar, como los parches, que implican que ya no “fumas”, porque a nadie se le ocurriría llamar “fumar” a que uno se ponga un parche de nicotina, por más que los cigarros la contengan.
El problema de la clasificación del cigarrillo electrónico en USA implicaba ir por la vía de los dispositivos anti-adicción (la vía medicamentosa) o ir por la del tabaco (la vía fumadora). La primera implicaba la sujeción a toda una serie de normativas reguladoras de los medicamentos; la segunda ir por la vía del original, la del tabaco. La farmacéutica está mucho más regulada: exige experimentación, demostración de eficacia, periodos de prueba, filtros administrativos, regulación de la venta, etc. La vía de equipararla al tabaco es mucho más rápida y menos regulada.


El “cigarrillo electrónico” es un dispositivo que lleva unos cartuchos de nicotina diluida en diversos grados para que el organismo se vaya acostumbrando poco a poco a niveles menores de la sustancia. Parece un cigarrillo. Lleva una luz en la punta y exhala vapor de agua como si fuera humo. No es más que un parche que se “fuma” en vez de ponérselo en un brazo o la espalda. Pero psicológica y socialmente es mucho más, mantiene el acto y la apariencia de fumar. El dispositivo hace que mentalmente sigamos fumando aunque el organismo reciba cada vez menos nicotina, que es el elemento realmente adictivo. Hay entres tres  y cuatro mil sustancias más que entran el organismo junto con la nicotina, pero solo ella es la que hace que nuestro organismo exija más. También hace que los otros nos vean fumando si lo usas.


En febrero saltó en la prensa la noticia de la amonestación de la Agencia de Salud Pública a la compañía que representaba en Barcelona el musical Hair porque se fumaba en escena**. La compañía se defendió diciendo que ellos no fumaban tabaco, sino “una mezcla de hierbas” que les preparaban en una herboristería. ¿Se puede representar “Hair”, el musical hippie, sin que los intérpretes fumen —lo que sea— en escena? ¿Deben mascar chicle, ponerse parches?
En 2007, la MPAA, la Asociación Americana del Cine, que es la encargada de establecer la clasificación de las películas advirtió:

en el pasado, la presentación de adolescentes fumando se ha tenido en cuenta como un factor para la calificación de las películas, junto a otras preocupaciones como el sexo, la violencia o el lenguaje. Ahora, todo tipo de representación del acto de fumar será considerado para la calificación.

A pesar de todo, consideraban que “fumar” era también un acto contextual, histórico, que no podía transmitirse la imagen de un país sin fumadores si la gente fumaba, que no se pueden hacer películas sobre Winston Churchill sin puro o con Sherlock Holmes sin pipa. No es vicio, es historia. La MPAA no quiere tampoco que fumar se muestre como un acto glamuroso. Tienen razón: si se hubiera llevado el realismo al extremo, se debería mostrar a la gente tosiendo y levantándose por las mañanas fatal, pero muy pocas películas lo hacían. Solo en películas con “perdedores”. Los perdedores tosen y se les ponen los dedos amarillos.
Aún así, las diferencias en ambos casos son muy grandes. Un teatro es un lugar cerrado y los actores fuman allí mismo tabaco o canela en rama. Hay público; está cerrado. Va por el lado físico. Lo de las películas, en cambio, va por el lado psíquico: atacar el hábito desde la promoción visual, evitar la emulación glamurosa.
Las películas del futuro representarán a fumadores de cigarrillos electrónicos y a rubias a lo Veronica Lake que echarán sensualmente el vapor de agua sobre la cara a los detectives, o a espías localizados por la punta encendida de la lucecita de su cigarrillo de pega en las sombras de la noche. Aunque en pantalla no habrá diferencia y tendrán que advertirlo en otro rótulo al final, “los actores en esta película fumaban por exigencia del guión y solo con dispositivos electrónicos”, al igual que nos dicen que el caballo que murió en pantalla pasta tranquilo en Oregon.

* “Regulator Will Treat E-Cigarettes Like Tobacco” The New York Times 25/04/2011. 
http://www.nytimes.com/2011/04/26/business/26tobacco.html?_r=1&ref=business
** “Amonestado el musical ‘Hair’ porque se fuma en escena’ El País 14/02/2011 http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Amonestado/musical/Hair/fuma/escena/elpepusoc/20110214elpepusoc_1/Tes


lunes, 25 de abril de 2011

España suspende en el control de la corrupción: el informe GRECO

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No es fácil definir de forma precisa la corrupción y menos todavía medirla. El GRECO (Grupo de Estados contra la Corrupción), del Consejo de Europa, realizó en 2009 seis recomendaciones a España para que mejorara su situación, los puntos flojos del sistema y cómo se debía atacar la corrupción. Pasados dos años, el grupo GRECO suspende a España*. Nada ha cambiado prácticamente.
Hay muchas formas de corrupción, evidentemente, y un global es siempre difícil de establecer, pero el GRECO ha trabajado sobre un aspecto esencial de la vida democrática: medir el grado de opacidad en las finanzas de los partidos y los esfuerzos destinados para remediarlo por parte de los Estados. Lo que mide es la voluntad política de atajarla. Tenemos al enfermo al que se le pide que se corte la pierna gangrenada.
España está salpicada desde hace años por escándalos de corrupción política que casi siempre giran sobre las formas de financiación de los partidos. Las otras formas tradicionales, las que buscan el beneficio personal, suelen ser más fáciles de reconocer y suele haber mayor acuerdo entre los políticos. Sin embargo, la financiación irregular es un caballo de batalla permanente porque afecta a todos los partidos y es más dañina para la vida democrática por las perversiones que institucionaliza, aunque sea en la sombra.
Esta forma de corrupción tiene un fondo perverso porque supone que las instituciones que han de representar a sus ciudadanos, mejorar sus leyes y gestionar sus recursos, viven en la oscuridad, trabajan desde la oscuridad y responden con oscuridad. También se relacionan con otros en la oscuridad. Esto involucra al sistema financiero y al empresarial, que son los que conceden y no recuperan préstamos o los que aportan dinero a campañas y candidatos. La financiación irregular es una hipoteca sobre nuestras libertades ya que desnivela el valor de nuestras decisiones en favor de los que aportan o perdonan dinero. Por eso es tan importante para la salud democrática. La corrupción pervierte la decisión.


La financiación regular de los partidos es esencial porque establece unos límites y obliga a ser transparente dentro de ellos. Su transparencia permite saber a quién representan realmente los políticos. En la medida en que es una actividad en la sombra ya es antidemocrática, independientemente de que sea ilegal.
GRECO deja claro que en España no existe ninguna voluntad de aclarar las zonas opacas y oscuras, que los encargados de que esto mejore no lo han hecho, por dejadez o por interés. Y las razones son evidentes para todos. La política se contamina con lo económico, cuando lo económico es caja B. Y lo económico se contamina con lo político de la misma forma. La mayor fuente de corrupción en este país ha tenido que ver con la construcción. A los españoles nos queda ahora la duda sobre si la negativa permanente a frenar la especulación inmobiliaria y su estímulo fiscal, por ejemplo, algo que llevaban años advirtiendo todas las instituciones europeas e internacionales a nuestros sucesivos gobiernos, ha sido sordera natural o provocada. Nos queda saber si nuestro rápido camino al desastre económico y nuestra lenta y futura recuperación ha sido fruto del mercado o del mercadeo.
La corrupción tiene un segundo efecto destructivo: considera que los bienes y acciones del Estado son moneda utilizable para conseguir fines propios o de terceros por encima de su destino natural, la mejora del país. Esto es también terrible porque lejos de velar por lo que es de todos, despierta la sensación de que puede ser tomado o utilizado por el que esté allí en cualquier momento. La oscuridad de la financiación se transforma en la oscuridad de las decisiones.
De todas las recomendaciones que GRECO hizo a España en 2009, solo en alguna de ellas se ha “mejorado” parcialmente porque se ha empezado a "pensar en ello". Pero es muy significativo que la recomendación de que se dotara de más medios y personal al Tribunal de Cuentas, el órgano que debe velar por la vigilancia, en los dos años transcurridos solo haya aumentado en una persona. Significativo y elocuente.
Con todo, lo peor es la pérdida de confianza que la corrupción en la financiación provoca en la ciudadanía. Pérdida de confianza y ejemplo negativo, porque el modelo se extiende a todos los ámbitos de la sociedad. El ejemplo más evidente son nuestros niveles estimados de economía sumergida [ver entrada]. La constante aparición de casos de corrupción en todos los espacios y niveles mina la credibilidad política y la ciudadanía pasa a entender que si los que deben velar por la limpieza no lo hacen, tampoco deben ellos hacerlo. Nada se imita con mayor dedicación que el mal ejemplo. Mucha gente se está empezando a hartar.
La financiación irregular siempre tiene un coste en amiguismo, clientelismo y un efecto llamada a más corrupción. No es casual que se detenga en España a mafiosos de todo pelaje y nacionalidad. No es casual, porque viven aquí. Hay muchas buenas causas en las que colaborar.
Las emocionadas defensas que los partidos hacen de sus presuntos corruptos y allegados se han convertido en una especie de culebrón en el que casi se llega a la presunción de santidad, más que a la de inocencia, rebajando la política a lo carismático. El amor al delincuente político va más allá de lo que Concepción Arenal llegó a pensar jamás. Aquí el delito no cuenta y el delincuente es santo súbito.
Espero que como consecuencia del informe GRECO no echen a la persona que contrataron en el Tribunal de Cuentas. Quizá fue por error.
* “El Consejo de Europa suspende a España por la oscura financiación de los partidos” El País 25/04/2011 http://www.elpais.com/articulo/espana/Consejo/Europa/suspende/Espana/oscura/financiacion/partidos/elpepuesp/20110425elpepinac_2/Tes



domingo, 24 de abril de 2011

Las hormigas no leen


Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay dos tipos de libros: los libros que te exigen obediencia y los que te ofrecen libertad. Están los que alguien interpreta por ti y los que te abren mares de imaginación. Están los que no cambian siglo tras siglo y los que son nuevos cada vez que vuelves a ellos. Sí, existen dos clases de libros, como existen dos clases de seres humanos: los que viven al amparo de lo dicho y los que cada día sueñan su futuro.
El 23 de abril es el Día del Libro, una festividad comercial que trata de vender libros. No es tanto el día del libro como el día del libro-producto, el día cuyo éxito se traduce en los niveles de las ventas. Pero el éxito de los libros es otro y no todos valen para ello. El éxito de un libro es convencerte de que eres un ignorante. Hay miles de libros que nos ofrecen la sabiduría, que nos aseguran que tras leerlos ya no necesitaremos leer más. Desconfiemos de esos libros prepotentes. Los libros verdaderamente buenos son los que siembran la discordia en nuestras mentes y nos hacen dudar, al menos, una duda razonable. Los buenos libros son siempre preguntas sin responder porque reflejan la perplejidad ante el mundo.
Con los buenos libros ocurre como con la Ciencia. El trabajo de los científicos hoy es saber plantearse buenas preguntas. Saben que sin preguntas no hay respuestas. Y que cada respuesta es la antesala de la siguiente pregunta. Los buenos lectores, como los buenos científicos, siempre están en marcha. Por eso los buenos científicos siguen investigando y los buenos lectores siguen leyendo. Pronto amas más las preguntas que las respuestas, descubres el placer en la energía que te recorre con la duda. No es la duda del miedo; es la duda de la libertad, la duda de ir de la mano de tu propia curiosidad y de ninguna otra mano.
La escritora libanesa Joumana Haddad ha expresado bien la diferencia que marca la lectura, la buena lectura, en un entorno externo represor:

[…] a pesar de mi formación tradicional y del peso del miedo, internamente crecí libre porque mis lecturas me emanciparon (y la libertad, según fui aprendiendo con el tiempo, empieza en la mente antes de reflejarse en la expresión y la conducta de una persona).* (34)

Demasiado volcados en lo público y en lo social, olvidamos que la libertad nace de dentro, en la vida interior. Y el mejor alimento para esa vida interior, para fomentar ese deseo libertad es la lectura de buenos libros. Porque la libertad es un acto de la imaginación; es primero soñarse diferente, imaginarse diferentes respuestas a nuestras múltiples preguntas. Hay libros que nos imponen un destino y nos cierran la imaginación; hay otros que nos arrojan a nuestra libertad interior en mitad de un mundo oscuro, lleno de condicionamientos y restricciones.

 
Nuestra civilización es cada vez más centrífuga, volcada hacia lo externo. Vamos perdiendo una cultura centrada en la reflexión individual, en las preguntas que crecen desde dentro. Somos bombardeados permanentemente con soluciones que se anticipan a nuestras necesidades —espirituales, comerciales o alimenticias— creándolas. Estamos haciendo una civilización de impulsos, de respuestas conductistas programadas. Es lo contrario de la libertad, es lo contrario de la imaginación.
La mayor parte de los libros que producimos tienen muy poco valor. Pero hay unos pocos libros, unos textos que han sobrevivido a los siglos porque sus preguntas siguen sin contestar a la espera de que les demos respuestas provisionales y que nos convencen de que, por más que nos fastidie, somos seres humanos frágiles, confusos e ignorantes. Pero eso nos hace querer ser mejores. Es la conciencia de esa fragilidad la que nos hace respetar a los demás, la que nos hace dialogar, buscar soluciones mejores a preguntas que nunca tendrán respuesta definitiva, afortunadamente. En el otro lado están los que tienen soluciones perfectas y para siempre, los que no dudan nunca, los que consideran que preguntar es peligroso o de mal gusto.
Decía Henri Bergson que la Naturaleza había producido dos obras maestras: por un lado el máximo orden, los insectos sociales, en los que todo está programado genéticamente; por otro lado, en el otro extremo, la libertad humana. Las hormigas no leen. Muchos seres humanos han dejado de hacerlo.

* Joumana Haddad (2011): Yo maté a Sherezade. Confesiones de una mujer árabe rabiosa. Ed. Debate, Barcelona.